Se hacen llamar «passport bros»: hombres occidentales, sobre todo de Estados Unidos y Reino Unido, aunque también de otros países de Europa, que viajan al extranjero en busca de pareja porque aseguran estar hartos del panorama amoroso en sus países. La etiqueta explotó en TikTok y suma cientos de millones de reproducciones, pero también ha desatado críticas de académicos y usuarias que la vinculan con la llamada «manosfera» y con discursos que estereotipan a las mujeres. Esto es lo que se sabe del fenómeno.

Tendencias 11 de julio de 2026


Qué significa el término

«Passport bro» es un neologismo en inglés que puede traducirse como «hermano del pasaporte». Describe a hombres occidentales que viajan a otros países con el objetivo de tener citas o casarse con mujeres extranjeras, a las que consideran más «tradicionales» que las de su lugar de origen. El término se popularizó en TikTok, donde estos hombres documentan su estilo de vida, y ha sido descrito por medios y académicos de dos formas: como una búsqueda de matrimonio en el extranjero o, en su versión más criticada, como una forma de turismo con fines sexuales o de dominación.

El perfil más citado en las fuentes es el de hombres con ciudadanía de Estados Unidos y Reino Unido, pero la etiqueta se ha extendido a hombres de otros países occidentales y, dentro de Estados Unidos, agrupa a personas de distintos orígenes raciales. Aunque la idea de viajar para encontrar pareja no es nueva, el concepto tomó fuerza en la era de las redes sociales. Los primeros videos asociados surgieron en YouTube hacia 2019, con vlogs de viajes y consejos de relaciones, y el fenómeno se volvió viral en TikTok a finales de 2022. Comentaristas lo han descrito como una inversión de la vieja industria de las «novias por catálogo»: en lugar de que la mujer se traslade al país del hombre, ahora es el hombre quien viaja.


Cómo funciona y qué motiva a sus seguidores

Quienes se identifican con la etiqueta suelen argumentar que el sistema de citas en Occidente les resulta frustrante, impersonal o excesivamente influido por las aplicaciones. Sostienen que buscan valores como respeto, aprecio y estabilidad, y que los encuentran con mayor facilidad en otras culturas. Los destinos más mencionados en su contenido son países de América Latina, el Sudeste Asiático y Europa del Este. Entre los más citados aparecen Tailandia, Brasil, Colombia, Filipinas y Vietnam, pero también naciones de Europa oriental: la búsqueda de mujeres rusas, ucranianas o polacas es igualmente frecuente en este tipo de discurso, no solo la de mujeres latinoamericanas o asiáticas.

Un factor recurrente es el económico. Varios de estos creadores señalan que un salario occidental rinde mucho más en países con menor costo de vida, lo que les permite sostener a una pareja o una familia con un solo ingreso. El trabajo remoto y el auge del nomadismo digital han facilitado que lo que antes era una mudanza definitiva hoy pueda comenzar con una estancia temporal. En entrevistas, algunos rechazan la imagen negativa del movimiento y afirman que tienen carreras exitosas y que podrían encontrar pareja en su país si quisieran.


La relación con la «manosfera» y los incels

Buena parte del debate gira en torno al origen ideológico del fenómeno. Diversos análisis ubican a los passport bros dentro de la llamada «manosfera», un conjunto de comunidades masculinas en línea que comparten posturas críticas o abiertamente hostiles hacia el feminismo. Dentro de ese universo se encuentran los incels (abreviatura en inglés de «célibes involuntarios»), hombres que atribuyen a factores externos su falta de relaciones sexuales o afectivas.

Aunque no son lo mismo, comparten puntos de contacto. Según análisis recopilados en Wikipedia y estudios citados por medios especializados, en las comunidades de passport bros circula la idea, similar a la de segmentos incel, de que un hombre considerado poco atractivo en su país podría tener más éxito con mujeres consideradas atractivas en el extranjero. La diferencia es que, a diferencia de otros grupos de la manosfera que promueven apartarse por completo de las mujeres, los passport bros buscan de forma activa iniciar relaciones, solo que fuera de Occidente.

El movimiento también tiene una vertiente ligada a la llamada «manosfera negra»: una parte de su origen proviene de creadores afroamericanos que animan a otros hombres negros a buscar pareja fuera de Estados Unidos, con discursos que critican a las mujeres afroamericanas. Investigadores como el filósofo Tommy J. Curry han documentado esta dimensión racial del fenómeno.


Un fenómeno parecido en Asia, con otro nombre

Aunque el término «passport bro» es una etiqueta cultural anglosajona y reciente, la práctica de viajar a otros países para conseguir esposa no es exclusiva de los hombres occidentales. En Asia existe un fenómeno paralelo, con dinámicas similares, que se analiza bajo otras categorías, principalmente la industria del matrimonio internacional y las «novias por catálogo».

Desde mediados de la década de 1980, hombres de zonas rurales de Japón comenzaron a casarse con mujeres extranjeras, sobre todo de Filipinas, Tailandia, China y Sri Lanka, ante la menor disponibilidad de mujeres japonesas dispuestas a casarse en el campo. En Corea del Sur, agencias de intermediación matrimonial han organizado viajes de hombres surcoreanos, en su mayoría agricultores y pescadores, para conocer y casarse con mujeres de Vietnam, China y otros países en cuestión de días. Estas prácticas, impulsadas en parte por cambios demográficos y a veces con apoyo de gobiernos locales, han sido señaladas por organismos de derechos humanos por el riesgo de explotación y por tratar a las mujeres como mercancía.

La diferencia principal es de encuadre: mientras el fenómeno occidental se ha vuelto una identidad pública y viral en redes bajo la etiqueta «passport bro», el asiático se ha desarrollado más bien como una industria discreta de intermediación, sin una marca cultural asociada. En el fondo, sin embargo, ambos comparten la misma lógica de asimetría económica y expectativas sobre roles de género «tradicionales».


El traslado y el riesgo de aislamiento

Uno de los aspectos que más preocupa a especialistas y organizaciones de derechos de las mujeres es lo que ocurre cuando el hombre decide llevarse a la pareja a su país de origen, a veces poco tiempo después de conocerla. En estudios sobre matrimonios de intermediación se han documentado casos en los que ese traslado deriva en un fuerte desequilibrio de poder, sobre todo cuando la mujer llega a un lugar donde no habla el idioma, no tiene familia ni amigos y desconoce sus derechos.

Al mudarse, la mujer suele perder su red de apoyo y, en muchos casos, su independencia económica: dependiendo del tipo de visa, puede no estar autorizada a trabajar de forma inmediata en el nuevo país, lo que la coloca en una situación de dependencia respecto a su pareja. En Estados Unidos, por ejemplo, quien ingresa con una visa basada en el matrimonio obtiene primero una residencia condicional ligada al cónyuge, y la autorización para trabajar no siempre es automática.

Diversas autoridades y organizaciones han advertido que esa dependencia puede ser aprovechada como mecanismo de control. El propio gobierno estadounidense reconoce, a través de leyes como la Ley de Regulación de Agencias de Matrimonio Internacional (IMBRA) y la Ley de Violencia contra la Mujer (VAWA), que algunos cónyuges usan el estatus migratorio, el aislamiento y la amenaza de deportación para someter a la pareja, y por ello existen vías legales para que las víctimas de abuso puedan regularizar su situación sin depender del agresor. Conviene precisar que estas dinámicas describen situaciones de riesgo y casos documentados, no una característica de todas las relaciones que surgen de este tipo de encuentros.


Las críticas

Las principales objeciones apuntan a que la tendencia simplifica y estereotipa a las mujeres de otros países, al reducirlas a rasgos como «sumisas» o «tradicionales». Académicos y periodistas advierten sobre los desequilibrios de poder que pueden surgir cuando existen grandes diferencias de ingreso, ciudadanía o movilidad social entre las partes, y señalan el riesgo de que esas asimetrías encubran dinámicas de explotación.

Voces críticas también han rechazado la idea de que las mujeres de los países señalados sean uniformemente dependientes o subordinadas. Como ejemplo, se ha recordado que Filipinas, uno de los destinos más asociados al movimiento, figura entre los países mejor ubicados de Asia en el Índice Global de Brecha de Género del Foro Económico Mundial y ha tenido dos presidentas mujeres. Creadoras de contenido de distintos países han respondido con videos que desmienten los estereotipos, y algunas mujeres locales han empezado a documentar públicamente el acoso que dicen enfrentar por parte de estos turistas.

Otro cuestionamiento, más ligado al terreno de las relaciones, es que el fenómeno ofrece a algunos hombres una vía para evitar trabajar sus propias dificultades: cambiar de país, apuntan especialistas, no resuelve problemas de comunicación, autoconocimiento o compatibilidad.


Un espejo del debate global sobre las citas

Más allá de la polémica, el auge de los passport bros se lee como síntoma de un cambio más amplio en la manera de relacionarse. La globalización, el trabajo remoto y las aplicaciones de citas han transformado las expectativas amorosas y ampliado el rango geográfico de la búsqueda de pareja. Para sus defensores, se trata de una elección de vida legítima; para sus detractores, de un discurso que idealiza roles de género desiguales. En medio de ambas posturas, el fenómeno sigue generando millones de visualizaciones y una conversación que está lejos de cerrarse.


Fuentes consultadas: Wikipedia (entradas «Passport bros», «Black Manosphere», «Mail-order bride» y «Asian migrant brides in Japan»); Know Your Meme; The Economist; The Conversation; Business Insider; Yahoo Life; Taipei Times; The Korea Times; Asia Society; USCIS y leyes IMBRA y VAWA (Estados Unidos); WomensLaw.org; The Legal Aid Society; Foro Económico Mundial (Índice Global de Brecha de Género); y estudios académicos citados en dichas publicaciones.