
Un cambio silencioso pero histórico está transformando la demografía de la maternidad en el mundo: por primera vez, la cantidad de mujeres que tienen hijos después de los 40 años supera a la de madres adolescentes. Los datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) muestran que desde 1990 los nacimientos en mujeres de 35 a 39 años se han incrementado un 72 por ciento, mientras que en el grupo de 40 a 44 años el aumento alcanza el 127 por ciento. La tendencia refleja transformaciones profundas en la manera en que las mujeres toman sus decisiones reproductivas, y plantea nuevas preguntas sobre salud, biología y los límites de lo que la sociedad considera «el momento correcto» para ser madre.
Salud
25 de junio de 2026
Los números que cambiaron la conversación
El dato del CDC es en sí mismo una ruptura histórica: durante décadas, la preocupación central en torno a la maternidad fue el embarazo adolescente. Hoy, por primera vez, ese indicador es superado por el número de mujeres que eligen o logran ser madres en la cuarta o quinta década de su vida. El incremento es especialmente pronunciado en el grupo de 40 a 44 años, cuya tasa de nacimientos prácticamente se duplicó y cuarto desde 1990. En paralelo, en México el embarazo adolescente también muestra una tendencia a la baja: según el INEGI, entre 2017 y 2024 los nacimientos de madres de entre 10 y 17 años cayeron un 45.5 por ciento, de 164 mil a 89 mil 527 casos registrados. El país también reporta una caída significativa en la fecundidad general: mientras en 1997 las mujeres mexicanas tenían en promedio 2.7 hijos, para 2023 esa cifra bajó a 1.6, de acuerdo con el INEGI y datos de Infobae.
La biología del fenómeno: maternidad y perimenopausia al mismo tiempo
El fenómeno tiene una dimensión biológica que pocas veces se discute abiertamente: una mujer que tiene un hijo a los 40 puede estar viviendo simultáneamente las hormonas de la maternidad y las de la perimenopausia, la etapa que precede en ocho a diez años a la menopausia y que puede comenzar a manifestarse desde los 38 años. Se trata de un proceso que siempre ha existido, pero que las generaciones anteriores rara vez confrontaban porque las maternidades tardías eran excepcionales. Hoy, millones de mujeres navegan esa doble experiencia hormonal sin que el sistema de salud haya desarrollado protocolos específicos para acompañarlas.
Los especialistas coinciden en que el rango de 38 a 48 años es una ventana de oportunidad clave: con información y herramientas adecuadas, es posible preparar el cuerpo para afrontar en mejores condiciones tanto el embarazo como la siguiente etapa de vida. Sin embargo, la perimenopausia sigue siendo una de las condiciones más subatendidas en la medicina reproductiva femenina, con síntomas que con frecuencia se atribuyen al estrés o al envejecimiento sin mayor investigación clínica.
Por qué las mujeres postergan la maternidad
Las razones detrás de la tendencia son múltiples y no se reducen a una sola causa. La mayor incorporación de las mujeres al mercado laboral, el acceso a educación universitaria y posgrado, las dificultades económicas para sostener una familia a edades más tempranas, el acceso a métodos de reproducción asistida como la fecundación in vitro y la vitrificación de óvulos, y los cambios culturales en torno a los roles de género configuran juntos el escenario en el que la maternidad después de los 40 dejó de ser una rareza. En México, la tasa de participación laboral de las mujeres de 40 a 49 años alcanza el 60 por ciento, la más alta entre todos los grupos etarios femeninos, según datos del INEGI recogidos por Expansión Política.
La tendencia también tiene un reflejo en la cultura popular. En los últimos años, figuras públicas de amplio alcance como Kourtney Kardashian, quien tuvo a su hijo Rocky a los 44 años mediante fertilización in vitro y habló abiertamente sobre las realidades del embarazo en edad materna avanzada, o actrices que han debutado públicamente su maternidad en la cuarta o quinta década de vida, han contribuido a normalizar una conversación que hace una generación era tabú. El efecto no es menor: visibilizar la maternidad tardía reduce el estigma y amplía el acceso a información para mujeres que enfrentan la misma decisión.
Las famosas que pusieron el tema en el centro de la conversación
La visibilidad que figuras públicas han dado a la maternidad tardía ha sido determinante para que millones de mujeres la perciban como una opción real y no como una anomalía. Kourtney Kardashian fue una de las más abiertas al respecto: tuvo a su hijo Rocky con Travis Barker a los 44 años mediante fertilización in vitro y compartió públicamente las realidades emocionales y físicas de ese proceso, incluyendo los retos de someterse a tratamientos de reproducción asistida en edad materna avanzada. Su testimonio alcanzó a audiencias globales que difícilmente habrían accedido a esa información por otras vías.
La actriz Sienna Miller amplió esa conversación al convertirse en madre en dos ocasiones pasados los 40, mostrando públicamente ambos embarazos sin ocultar su edad. La también actriz Aubrey Plaza sorprendió al mundo al debutar su primer baby bump en los premios Tony 2026 a los 41 años, en uno de los escenarios culturales de mayor visibilidad del año. Y Anne Hathaway, ganadora del Oscar, confirmó recientemente su tercer embarazo a los 43 años, tomando el control de su propio relato al compartir la noticia en sus redes sociales antes de que la prensa lo hiciera por ella. Estos casos, lejos de ser anecdóticos, ilustran un fenómeno más amplio: la maternidad después de los 40 ya no se vive en silencio ni con vergüenza, y la cultura popular está jugando un papel activo en esa transformación.
Los riesgos que la euforia no debe borrar
La tendencia no está exenta de consideraciones médicas que los profesionales de la salud subrayan con consistencia. A partir de los 35 años aumenta el riesgo de complicaciones como diabetes gestacional, hipertensión, preeclampsia y anomalías cromosómicas en el bebé. La tasa de embarazos espontáneos disminuye con la edad y la dependencia de técnicas de reproducción asistida se incrementa. Los especialistas advierten también que los sistemas de salud en muchos países, incluido México, no están diseñados para dar seguimiento especializado a embarazos en mujeres mayores de 40 años en contextos de atención pública. La mortalidad materna en México, si bien ha caído de 54 a 28 muertes por cada 100 mil nacidos vivos entre 2002 y 2023 según datos de la Secretaría de Salud, sigue siendo desproporcionadamente alta en comunidades con acceso limitado a servicios médicos, independientemente de la edad de la madre.
El debate de fondo, sin embargo, no es si las mujeres deben o no tener hijos después de los 40, sino si cuentan con la información, el acceso médico y el contexto laboral y social para tomar esa decisión de forma informada y con respaldo. Los datos sugieren que cada vez más mujeres eligen este camino. El sistema de salud todavía tiene que ponerse al día.
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Fuentes: CDC USA vía @somos_cala, INEGI, REDIM, Expansión Política, Infobae, México Cómo Vamos, Secretaría de Salud de México, OPS.