Daira una adolescente de 14 años, daño colateral de la Ejecución de Erick Filiberto líder de CATEM

Ninguna autoridad Municipal o Estatal se ha pronunciado por la violencia que vive Oaxaca

28 noviembre 2022.- En pleno momento de transición de administración, nadie, ningún gobierno saliente ni entrante se ha hecho o hará responsable por el asesinato de la niña Daira, que junto a su madre herida de bala vendían empanadas y gelatinas en la agencia municipal de San Juan Chapultepec municipio de Oaxaca de Juárez. Ambas atendían a integrantes del sindicato CATEM cuando fueron ejecutados.
El ataque directo fue en contra de Filiberto J.R “El chivo”, líder transportista de la Confederación Joven de México en Santa Cruz Xoxocotlán, quien falleció junto a su esposa en el lugar.
La desoladora historia de la familia que hoy vela a la niña asesinada, y que para nadie de los gobiernos es importante, se remonta al 2019 cuando el candidato a la agencia municipal de San Juan Chapultepec, Norberto Ayala Vega, fue asesinado, esa ocasión la madre de la menor también fue herida de bala y contaba con medidas cautelares por ser testigo del crimen.
Este sábado, dónde el ajuste de cuentas, rencillas políticas, deudas con el crimen organizado o líos de sindicatos, cobraron una vez más vidas inocentes, entre ellas la de Daira. Hoy en su humilde hogar ubicado a 200 metros de donde fue asesinada, su madre y sus dos hermanas no logran aún entender qué sucedió. La pobreza que las rodea junto al dolor, impunidad, injusticia pero también su fe, el cariño y solidaridad de sus vecinos son las únicas que las sostienen. Ningún gobierno estatal ni municipal, políticos, ni organizaciones o activistas han protestado por el asesinato de Dalia. Nadie se ha solidarizado para brindarles algún tipo de apoyo.
Su madre víctima también y con una bala incrustada en su pierna, tuvo que pedir su salida voluntaria del hospital donde era atendida, cuando le informaron la desgarradora noticia que su niña había muerto. Ellas solas velan a Daira en su casita de láminas.
La madre llorando amargamente sólo espera poder enterrarla. Ella tiene la esperanza de poder volver y someterse en el hospital civil una cirugía para extraerle la bala alojada en su cuerpo y que la tiene en una silla de ruedas frente al féretro de su hija.
“Tenemos mucho miedo, nos van a querer matar para no dejar testigos” afirman las hijas y la madre de la menor asesinada.
La administración de Alejandro Murat acaba con un número alto de asesinatos de mujeres y el nuevo gobierno de Salomón Jara casi comienza con esta desgracia. No hay justicia, ni desplegados, ni indignación de la sociedad, de las feministas, de las autoridades. Una niña más asesinada y Oaxaca guarda silencio.
Por: Froylán Méndez con información de Claudia Martínez

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Redacción La Tinta

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