
Miles de ciudadanos que tramitaron su credencial para votar durante junio y julio han reportado esperas mucho más largas de lo habitual, y el propio Instituto Nacional Electoral ha reconocido el problema a nivel nacional. La causa principal es un cambio de empresa proveedora tras el proceso de licitación, de DHL a Estafeta, según reportes locales, además de la transición hacia un nuevo modelo de credencial que incorpora más medidas de seguridad, como nuevos elementos de seguridad que ahora incluyen códigos QR y tintas ultravioleta.
El impacto ha sido considerable: consejeros del propio instituto han señalado que el rezago de credenciales sin producir pasó de 423 mil el 1 de junio a más de 645 mil apenas diez días después, y que el ritmo de producción cayó a cerca de 77 mil credenciales diarias, cuando antes se mantenía en 90 mil por día. La dirección del Registro Federal de Electores ha reconocido que episodios similares ocurrieron en 2013 y 2019, también por cambios de proveedor, por lo que no se trata de un hecho inédito, aunque esto no exime la molestia entre los ciudadanos afectados.
Ante los cuestionamientos, representantes de partidos políticos y consejeras del INE han pedido informes detallados sobre los plazos y estrategias para reducir el rezago, e incluso se ha planteado revisar el contrato con la empresa productora. Por su parte, algunos módulos regionales reportan que la situación ha comenzado a normalizarse de forma gradual, aunque sin fecha concreta para regresar al plazo habitual.
La recomendación oficial para quienes tramitaron su credencial en este periodo es mantenerse atentos a los canales oficiales del INE, como INETel, y en caso de no haber recibido el documento, comunicarse nuevamente hacia finales de mes para verificar el estatus del trámite antes de acudir al módulo.