Gloria Steinem, periodista, escritora y una de las figuras más reconocidas del movimiento feminista de Estados Unidos durante más de seis décadas, murió el 2 de septiembre a los 92 años en su casa de Nueva York. Su fundación informó que falleció en paz y acompañada por personas cercanas, sin revelar hasta ahora una causa de muerte. Desde aquella investigación de 1963 en la que se infiltró como “conejita” de Playboy hasta la creación de Ms. y sus décadas de activismo por la igualdad, los derechos civiles y la libertad reproductiva, Steinem construyó una trayectoria que trascendió el periodismo y la convirtió en un símbolo internacional de la lucha por los derechos de las mujeres.

Internacional | 3 de septiembre de 2026


Falleció en su casa de Nueva York

Gloria Steinem murió el miércoles 2 de septiembre en su residencia de Nueva York, ciudad en la que desarrolló buena parte de su carrera profesional y de su activismo.

La noticia fue comunicada a través de sus cuentas y las de su fundación. De acuerdo con el mensaje, Steinem falleció rodeada de personas que la querían y continuó trabajando por la igualdad hasta el final de su vida.

Hasta el momento no se ha dado a conocer una causa de muerte, por lo que cualquier versión que atribuya su fallecimiento a una enfermedad específica carece de confirmación.

Durante sus últimos años mantuvo encuentros y círculos de conversación en su propia casa, una práctica que consideraba fundamental para la organización comunitaria. Su fundación pidió que, en lugar de flores, quienes deseen honrarla apoyen el trabajo de la organización que lleva su nombre.


De una infancia itinerante al periodismo en Nueva York

Gloria Marie Steinem nació el 25 de marzo de 1934 en Toledo, Ohio.

Durante parte de su infancia llevó una vida poco convencional debido a los constantes viajes de su familia. Tras la separación de sus padres permaneció principalmente con su madre, cuya salud mental marcó profundamente los primeros años de la futura periodista.

Estudió Gobierno en Smith College, donde se graduó en 1956. Posteriormente viajó a India, experiencia que influiría en su forma de entender los movimientos sociales y la organización desde las comunidades.

Cuando regresó a Estados Unidos buscó abrirse camino en el periodismo en una época en la que las redacciones todavía reservaban buena parte de los temas políticos y de investigación para los hombres.

Sus primeros trabajos estuvieron relacionados con asuntos considerados entonces “para mujeres”, pero Steinem comenzó progresivamente a abordar política, derechos civiles, discriminación y desigualdad.


El reportaje de Playboy que la puso en el mapa

Uno de los momentos decisivos de su carrera ocurrió en 1963, cuando se infiltró como trabajadora en el Playboy Club de Nueva York.

Vestida con el uniforme de las famosas “conejitas”, trabajó de incógnito para documentar las condiciones laborales que enfrentaban las jóvenes contratadas por el establecimiento.

El resultado fue una investigación que reveló salarios, controles sobre la apariencia física, exigencias laborales y situaciones de sexualización que contrastaban con la imagen de glamour promocionada por Playboy.

El trabajo le dio notoriedad nacional, aunque Steinem explicaría después que durante algún tiempo también dificultó que ciertos editores la tomaran en serio como periodista.

Años más tarde su carrera daría otro giro decisivo.


De periodista a rostro de la segunda ola feminista

A finales de los años sesenta, Steinem comenzó a convertirse en una figura cada vez más visible del movimiento por los derechos de las mujeres.

En 1969 publicó en New York Magazine el ensayo “After Black Power, Women’s Liberation”, uno de los textos que consolidaron su presencia dentro del debate nacional sobre la desigualdad de género.

Su activismo coincidió con la llamada segunda ola del feminismo, que llevó al centro de la discusión pública asuntos como la igualdad salarial, la discriminación laboral, los derechos reproductivos, la representación política, la violencia contra las mujeres y las estructuras sociales que limitaban su autonomía.

Steinem pasó buena parte de las siguientes décadas viajando por Estados Unidos, participando en universidades, sindicatos, organizaciones comunitarias, manifestaciones y encuentros políticos.

También trabajó junto a activistas como Dorothy Pitman Hughes, Florynce Kennedy, Bella Abzug, Shirley Chisholm y Betty Friedan, aunque las distintas figuras del movimiento no siempre coincidieron en estrategias o posiciones.


Ms., la revista que llevó el feminismo a los quioscos

Uno de sus proyectos más influyentes fue Ms., revista feminista que Steinem cofundó a comienzos de la década de 1970.

La publicación abordó asuntos que con frecuencia permanecían fuera de los grandes medios: discriminación laboral, violencia doméstica, aborto, sexualidad, desigualdad económica y participación política de las mujeres.

Su aparición contribuyó a convertir discusiones consideradas privadas en problemas políticos y sociales de alcance nacional.

Steinem también participó en la creación y desarrollo de diversas organizaciones dedicadas a aumentar la representación femenina y defender derechos civiles, entre ellas el National Women’s Political Caucus.

Durante décadas apoyó además la Equal Rights Amendment (ERA), propuesta para incorporar explícitamente la igualdad jurídica entre hombres y mujeres a la Constitución estadounidense.


Una figura admirada, discutida y constantemente revisada

El papel de Steinem dentro del feminismo también estuvo acompañado por debates y críticas.

Su enorme visibilidad hizo que durante años fuera presentada como uno de los principales rostros de un movimiento que, en realidad, estaba integrado por numerosas corrientes, organizaciones y líderes.

Dentro del propio feminismo surgieron discusiones sobre raza, clase social, orientación sexual y las experiencias de mujeres que históricamente habían quedado relegadas de algunos espacios.

Steinem buscó mantener vínculos con activistas afroamericanas, indígenas y de otros movimientos sociales y defendió con el paso de los años una visión cada vez más amplia de la igualdad.

Lejos de retirarse de la discusión pública al envejecer, continuó pronunciándose sobre los derechos reproductivos, las elecciones estadounidenses, la violencia contra las mujeres, el racismo y los derechos de la comunidad LGBTQ+.


Reconocimientos a una trayectoria de más de seis décadas

Su trabajo recibió algunos de los mayores reconocimientos civiles y culturales de Estados Unidos y del extranjero.

En 2013, el entonces presidente Barack Obama le concedió la Medalla Presidencial de la Libertad, la máxima distinción civil de Estados Unidos.

En 2021 recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. El jurado la definió entonces como una referencia esencial del movimiento por los derechos de las mujeres y destacó seis décadas de trabajo por la igualdad.

Además de su actividad periodística y política, escribió numerosos libros y ensayos, entre ellos Outrageous Acts and Everyday Rebellions, Revolution from Within y las memorias My Life on the Road.

Su vida también fue llevada al cine y la televisión en distintas ocasiones.


Un último libro llegará después de su muerte

Steinem permaneció escribiendo hasta los últimos meses de su vida.

Su nuevo libro de memorias, An Unexpected Life, tiene previsto publicarse el 22 de septiembre de 2026, apenas tres semanas después de su fallecimiento.

La obra recorre distintos momentos de su infancia, su carrera, las personas que marcaron su pensamiento y las experiencias acumuladas durante más de nueve décadas.

Así, uno de los últimos testimonios de Steinem llegará a los lectores cuando ella ya no esté presente para promocionarlo.

Su fundación, en tanto, continuará trabajando para preservar su archivo y su histórica residencia de Nueva York como un espacio relacionado con la organización feminista y los movimientos por la justicia social.


Una vida vinculada hasta el final con la igualdad

Steinem llegó a los 92 años todavía identificada con muchas de las causas que comenzó a defender cuando era una joven periodista.

Su importancia histórica no radica únicamente en haber sido una de las mujeres más visibles del feminismo estadounidense, sino en haber utilizado durante décadas el periodismo, los libros, las organizaciones sociales y la conversación pública como herramientas políticas.

Su muerte cierra una trayectoria que comenzó en redacciones donde a las periodistas todavía se les negaban determinadas historias y terminó con Steinem convertida en una de las figuras más reconocibles del movimiento que contribuyó a cuestionar precisamente esas barreras.

La causa de su fallecimiento permanece sin ser revelada.