
Más de 100 personas murieron tras el derrumbe de una mina artesanal de oro en Zamboyé, en el oeste de la República Centroafricana (RCA), cerca de la frontera con Camerún. El desastre ocurrió la mañana del martes 18 de agosto y las autoridades locales advirtieron que la cifra final de víctimas podría ser mayor conforme avanzan las labores de búsqueda. Voluntarios de la Cruz Roja participan en las tareas de rescate, aunque reconocen la enorme dificultad para determinar cuántos trabajadores permanecen todavía bajo la tierra.
Internacional | 21 de agosto de 2026
Qué pasó
El derrumbe ocurrió en una explotación minera artesanal ubicada en la subprefectura de Nana-Mambéré, dentro de la región de Abba, en un área donde en los últimos años se ha extendido una fiebre del oro que atrae a un número creciente de trabajadores jóvenes. De acuerdo con testigos y autoridades locales, un desprendimiento masivo de tierra provocó el colapso; las fuertes lluvias registradas en la zona pudieron haber agravado la inestabilidad del terreno, aunque la causa precisa deberá establecerla una investigación oficial. En este tipo de minas, los trabajadores suelen excavar pozos a mano, alcanzando varios metros de profundidad sin ninguna estructura de refuerzo o apuntalamiento, lo que convierte cualquier filtración o movimiento del suelo en un riesgo de colapso inmediato.
Una búsqueda contrarreloj
Dos días después del derrumbe, las esperanzas de encontrar sobrevivientes se han reducido considerablemente. Trabajadores de la zona señalaron que la operación de rescate carece del equipo y la experiencia necesarios para un desastre de esta magnitud. Jérémie Ngbiri, un minero que perdió a su hermano y a un amigo en el accidente, describió que el esfuerzo de rescate «no está a la altura de la tarea» y relató haber visto a algunas víctimas asfixiarse mientras otras personas intentaban auxiliarlas. La Cruz Roja local colabora en las labores de búsqueda, aunque, según uno de sus voluntarios, resulta muy difícil precisar cuántas personas continúan sepultadas bajo los escombros.
La reacción del gobierno y de Camerún
El portavoz del gobierno centroafricano, Évariste Ngamana, lamentó los hechos y afirmó que las autoridades trabajan para brindar ayuda a las víctimas y sus familias, a quienes pidió solidaridad en medio de la tragedia. Dado que numerosos ciudadanos cameruneses trabajaban en la explotación de Zamboyé, autoridades de la región Este de Camerún ya identificaron a varias víctimas y coordinan esfuerzos de asistencia médica con el gobierno de la República Centroafricana para atender a los heridos que cruzaron la frontera en busca de atención.
Un patrón de tragedias mineras en el país
El colapso de Zamboyé no es un hecho aislado. En junio pasado, otro derrumbe en el yacimiento de oro de Be-Mbari, también cerca de la frontera con Camerún, dejó decenas de personas muertas; en marzo, un deslizamiento en la explotación de Ngourroum causó siete fallecidos, y en febrero, un accidente en la localidad de Gordi dejó alrededor de 20 muertos. Un informe elaborado en 2025 por expertos de la ONU había documentado la existencia de minería ilícita en la región, incluida la participación de grupos armados y el uso de métodos de extracción que representan riesgos tanto para la salud de los trabajadores como para el medio ambiente.
Hasta el cierre de esta nota, las autoridades centroafricanas no habían dado un balance definitivo de víctimas, y continúan las labores de búsqueda de las personas que aún se reportan como desaparecidas.
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