
Este 1 de mayo, México conmemora el Día del Trabajo con desfiles, discursos y flores depositadas frente a monumentos. En Oaxaca, sin embargo, la fecha llega con una paradoja brutal: más de ocho de cada diez trabajadores en el estado están en la informalidad y no tienen acceso a ninguna de las conquistas que esta jornada celebra. No tienen aguinaldo. No tienen vacaciones con goce de sueldo. No tienen seguridad social. No tienen IMSS, ni Infonavit, ni horas extras pagadas. Trabajan, sí. Pero desde afuera del sistema que hoy se festeja.
Categoría: Política | 1 de mayo de 2026
El número que lo dice todo
Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Oaxaca cerró el tercer trimestre de 2025 con una tasa de informalidad laboral de 80.1 por ciento. Es el número más alto de las 32 entidades del país. Significa que de cada diez personas ocupadas en el estado, ocho trabajan sin ningún vínculo laboral reconocido por la ley. Para el cuarto trimestre del mismo año, ese porcentaje se mantuvo por encima del 74 por ciento. En el caso de las mujeres, la cifra llega al 79.4 por ciento; en los hombres, al 80.49 por ciento. La informalidad en Oaxaca no distingue género: excluye a casi todos por igual.
El contraste con el norte del país es demoledor. Mientras Oaxaca lidera el ranking de la precariedad, estados como Nuevo León, Coahuila y Chihuahua registran tasas de informalidad de entre 33 y 38 por ciento. Es decir: en aquellas entidades, seis de cada diez trabajadores tienen un empleo formal; en Oaxaca, apenas dos. México Como Vamos, organización que monitorea indicadores económicos con base en datos del INEGI, concluye sin rodeos: «En Oaxaca únicamente dos de cada diez mujeres ocupadas cuentan con un vínculo laboral reconocido por su fuente de trabajo, misma relación que para el caso de los hombres».
Las conquistas que no les pertenecen
El 1 de mayo existe para recordar que los derechos laborales se arrancaron con sangre. La jornada de ocho horas. El descanso semanal. La protección contra el despido injustificado. Las vacaciones pagadas. El aguinaldo. La seguridad social. Todas esas conquistas están escritas en la Ley Federal del Trabajo y en la Constitución. Son derechos de papel para el 80 por ciento de los trabajadores oaxaqueños.
El vendedor ambulante que lleva décadas en la misma esquina del mercado no tiene contrato. La costurera que trabaja desde su casa a destajo no tiene IMSS. El jornalero agrícola que sale a las cuatro de la madrugada en la región de la Mixteca no tiene vacaciones. La señora que vende tlayudas frente a su casa no tendrá jubilación. Ninguno de ellos aparece en las estadísticas del empleo formal. Pero todos trabajan. Trabajan más horas, con menos protección y por menos dinero que cualquier empleado registrado ante el IMSS.
Informalidad no es sinónimo de ociosidad
Conviene desterrar un malentendido frecuente: la informalidad no es flojera ni elección cómoda. Es, en la mayoría de los casos, la única opción disponible en una economía que no genera suficientes empleos formales. Según los datos de la ENOE para el tercer trimestre de 2025, la población económicamente activa en Oaxaca fue de 1.9 millones de personas. De ese universo, el sector terciario —servicios y comercio— concentra casi la mitad de los ocupados, y el sector primario, que incluye agricultura de subsistencia, absorbe a casi tres de cada diez. Son sectores donde la informalidad no es la excepción: es la norma histórica.
La correlación entre informalidad y pobreza es directa y documentada. México Como Vamos señala que «el ingreso promedio de un empleo formal es casi el doble que el de un empleo informal», y que «los estados como Chiapas, Oaxaca y Guerrero no solo presentan los niveles más altos de pobreza laboral del país, sino también las mayores proporciones de trabajadoras y trabajadores en la informalidad». Dicho de otro modo: trabajar en la informalidad en Oaxaca no solo significa carecer de derechos; significa ganar menos, vivir peor y envejecer sin red de protección.
La paradoja del desempleo más bajo
Hay un dato que los discursos del 1 de mayo en Oaxaca podrían usar para celebrar: el estado tiene una de las tasas de desocupación más bajas del país, apenas 1.3 por ciento según la ENOE del cuarto trimestre de 2025. Casi nadie está desempleado. El problema es que ese dato esconde más de lo que revela. En economías con informalidad masiva, la desocupación tiende a ser baja precisamente porque la gente no puede darse el lujo de no trabajar. No existe un seguro de desempleo al que acogerse. No hay colchón. Si no trabajas, no comes. Entonces trabajas en lo que sea, como sea, en las condiciones que sean.
Es lo que los economistas llaman desempleo encubierto o subempleo disfrazado: personas que trabajan, pero en condiciones tan precarias que la frontera entre el trabajo y la sobrevivencia es casi imperceptible. En Oaxaca, la tasa de subocupación —personas que necesitan y están dispuestas a trabajar más horas de las que su ocupación actual les permite— alcanzó el 17.8 por ciento en el tercer trimestre de 2025. Casi uno de cada cinco trabajadores no tiene suficiente trabajo, aunque ya tenga uno.
¿A quién le habla el 1 de mayo?
La pregunta no es retórica. Los actos oficiales del Día del Trabajo están dirigidos, casi siempre, al trabajador sindicalizado, al empleado formal, al que tiene credencial del IMSS y firma de recibo de nómina. Ese universo, en Oaxaca, es una minoría. La celebración le habla al 20 por ciento y le da la espalda al 80.
Eso no significa que el 1 de mayo no tenga sentido en Oaxaca. Al contrario: en un estado donde la precariedad laboral es tan profunda y tan estructural, la fecha debería ser un recordatorio incómodo más que una festividad cómoda. Recordatorio de cuánto falta. De que las conquistas laborales del siglo XX nunca llegaron —o llegaron a medias— a la mayor parte de la población trabajadora del estado más informal del país. Mientras los discursos hablen de victorias, y los datos del INEGI sigan marcando ocho de cada diez trabajadores sin derechos, habrá una pregunta que persistirá en el aire: ¿qué celebra el que no tiene qué celebrar?
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Fuentes consultadas: Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), tercer y cuarto trimestre de 2025, y boletines 2026; México Como Vamos, reportes de informalidad laboral y pobreza laboral 2025-2026; Infobae México; Ley Federal del Trabajo (México).