Dos estudios publicados en Nature confirman con ADN antiguo que los perros ya convivían con cazadores-recolectores hace más de 14.000 años, reescribiendo la historia de la domesticación animal
Cultura | 3 de abril de 2026

Mucho antes de que el ser humano sembrara su primer campo o criara su primera vaca, ya tenía un perro a su lado. Eso es lo que confirman dos estudios publicados el pasado 25 de marzo en la revista científica Nature, que aportan la primera evidencia genética definitiva de que los perros existieron durante el Paleolítico, en una época en que nuestros antepasados aún vivían de la caza y la recolección.
Los investigadores, que utilizaron varios enfoques para analizar ADN extraído de especímenes caninos antiguos, identificaron perros paleolíticos en cinco yacimientos arqueológicos distribuidos por Europa y Asia occidental. El más antiguo de estos animales vivió hace aproximadamente 15.800 años, lo que extiende la evidencia genética conocida de perros domésticos casi 5.000 años hacia atrás en el tiempo.
De Suiza a Turquía: un vínculo que cruzó continentes
En uno de los estudios, los investigadores examinaron el ADN en huesos de más de 200 cánidos recuperados de varios yacimientos arqueológicos en Europa y el suroeste de Asia, incluyendo Turquía, Suiza y Escocia. Los análisis revelaron que algunos de los animales eran perros, y que el más antiguo era un ejemplar suizo con una antigüedad de 14.200 años, que convivió con un grupo de cazadores-recolectores.
Lo que sorprendió a los científicos no fue solo la antigüedad de estos animales, sino su similitud genética a pesar de la distancia. Aunque los yacimientos estaban asociados a varias poblaciones de cazadores-recolectores muy diferentes entre sí, los perros eran genéticamente más parecidos entre ellos que los propios humanos.
Para Greger Larson, paleogenetista de la Universidad de Oxford y coautor de ambos estudios, este fenómeno recuerda a la propagación de un invento revolucionario: algo así como una nueva herramienta o forma de arte en la que todos querían participar, útil, interesante y, probablemente, entrañable.
Compañeros de mesa y de sepultura
La relación entre humanos y perros en aquella época iba mucho más allá de lo meramente utilitario. Análisis químicos sugieren que las personas de distintos grupos alimentaban a sus perros con la misma comida que ellos consumían. El cráneo de un ejemplar hallado en Inglaterra presentaba perforaciones decorativas similares a las encontradas en cráneos humanos, y en Turquía, los perros fueron enterrados encima de personas fallecidas.
Incluso antes de la agricultura, los perros eran una parte habitual de la vida en muchas culturas antiguas, potencialmente útiles como guardianes, cazadores y participantes en rituales. Un investigador del grupo de Munich lo resumió con una imagen elocuente: lo llamaron “el perro navaja suiza”, capaz de adaptarse a todos los roles culturales que asociamos con los perros hoy en día.
¿Sobrevivieron al cambio de era?
Cuando llegó la agricultura —un hito transformador en la historia humana— nuevas poblaciones provenientes del suroeste de Asia migraron hacia Europa, mezclándose con los europeos y dejando una profunda huella en sus genes. Sin embargo, los genes de los perros estudiados, desde el Reino Unido hasta Turquía, se mantuvieron más consistentes.
Aunque los nuevos agricultores reemplazaron casi por completo a las poblaciones humanas preexistentes en Europa, parece que mantuvieron a los perros europeos. Solo alrededor del 50% del ADN canino europeo fue sustituido en etapas posteriores. Los perros, en cierto modo, resistieron mejor el cambio que las personas.
Una amistad que sigue sin tener fecha de inicio exacta
A pesar del avance histórico que representan estos hallazgos, quedan preguntas abiertas. Los científicos aún no saben con certeza dónde ni cuándo se produjo la primera domesticación, ni qué roles desempeñaban exactamente estos perros en las sociedades de cazadores-recolectores de hace 14.000 años.
El ADN sugiere que los perros ya estaban presentes en varios puntos de la Eurasia occidental hacia hace 18.000 años y ya eran genéticamente bastante diferentes de los lobos, con una divergencia que posiblemente se remonta a antes del último máximo glacial, es decir, hace más de 24.000 años.
Lo que sí queda claro es que el perro fue el único animal doméstico que precedió a la agricultura , y que nuestra convivencia con él es uno de los vínculos más antiguos y duraderos de la historia de nuestra especie.
- A 5 días del Mundial, CDMX y Nuevo León llegan con obras inconclusas y contratos incumplidos
- Criminalizan la crítica: Uso de la «Ley IA» para encarcelar periodistas enciende alarmas internacionales en SLP
- Visas revocadas a funcionarios: El laberinto legal y político para los gobernadores señalados por EE.UU.
- Confirmado: LEGO Batman llega a Nintendo Switch 2 en septiembre con todo su contenido destructivo [1]
- ¿Adiós al anonimato gratis? Llegó Instagram Plus: precio, funciones y el esperado «modo fantasma»