Científicos de la UNAM descubren ejército de bacterias en Oaxaca y creen que podrían ser de gran ayuda para México

Un hallazgo biotecnológico en la Mixteca Alta revela cómo el suelo trabajado por más de 3,000 años esconde el secreto para reducir la dependencia de agroquímicos y restaurar el campo nacional.

En medio de la búsqueda global por soluciones sostenibles para la crisis alimentaria y climática, la respuesta podría haber estado bajo nuestros pies todo el tiempo, específicamente en el suelo oaxaqueño. Científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han identificado lo que describen como un «ejército» de bacterias benéficas con el potencial de revolucionar la agricultura mexicana.

Investigadores de la Unidad Académica de Estudios Territoriales (UAET) en Oaxaca, perteneciente al Instituto de Geografía, realizaron este descubrimiento en el Geoparque Mundial de la UNESCO Mixteca Alta. El hallazgo no es menor: se trata de comunidades microbianas que han evolucionado en sistemas agrícolas ancestrales y que hoy podrían ser la clave para fabricar biofertilizantes de alto rendimiento.

El secreto de los «Lama-bordos»

El equipo científico no buscó en cualquier lugar. Se enfocaron en los lama-bordos, terrazas y valles, sistemas agrícolas tradicionales que las comunidades locales han gestionado ininterrumpidamente durante más de 3,400 años.

Esta interacción milenaria entre el hombre y la tierra creó un «reservorio» biológico único. Mediante técnicas avanzadas de secuenciación genómica (específicamente del gen 16S rRNA), los expertos de la UNAM lograron caracterizar estas poblaciones. Lo que encontraron fue una fuerza de tarea microscópica compuesta por grupos dominantes como:

  • Proteobacteria

  • Actinobacteria

  • Acidobacteria

  • Chloroflexi

  • Familias especializadas como Solibacteraceae y Sphingomonadaceae.

¿Por qué son una «mina de oro» para el agro?

Para el sector agrícola y económico, este descubrimiento representa una oportunidad de soberanía tecnológica. Estas bacterias no son patógenos; al contrario, funcionan como un mecanismo de defensa y nutrición natural.

Sus capacidades, validadas en el estudio, incluyen:

  • Supresión de Patógenos: Actúan como un escudo biológico que protege los cultivos de enfermedades, reduciendo la necesidad de pesticidas.

  • Ciclado de Nutrientes: Optimizan la absorción de elementos críticos como el carbono y el nitrógeno, vitales para el crecimiento vegetal.

  • Generación de Materia Orgánica: Ayudan a estabilizar el suelo y mejorar su estructura física, combatiendo la erosión.

Del laboratorio al campo: el impacto económico

La relevancia de este estudio radica en su aplicación práctica. Al aislar y reproducir este «ejército» bacteriano, México podría desarrollar biofertilizantes y bioestimulantes locales adaptados específicamente a las condiciones de nuestro territorio.

Esto implica una reducción directa en la dependencia de agroquímicos industriales, cuyos costos suelen estar dolarizados y sujetos a la volatilidad de los mercados internacionales. Además, ofrece una herramienta poderosa para la restauración ecológica de suelos degradados, un problema que afecta a gran parte de la superficie cultivable del país.

El modelo de la Mixteca Alta demuestra que la integración de la ciencia genómica moderna con los saberes tradicionales no solo es posible, sino que es el camino más eficiente hacia una sostenibilidad global.

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Redacción: Ámbito

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