El barro de Oaxaca cobra vida en el FICM 2026: Nayelli Ojeda presenta Yugen, una apuesta mexicana por la animación artesanal

El cortometraje, realizado durante ocho años con marionetas de cerámica oaxaqueña y la colaboración de más de 100 artistas, llega al Festival Internacional de Cine de Morelia con una historia sobre el amor, la fragilidad de la vida y la conexión con la naturaleza.

MORELIA, MICHOACÁN.— El arte popular mexicano encuentra una nueva forma de expresión en la pantalla grande. La cineasta y animadora Nayelli Ojeda participa en la edición 24 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) 2026 con Yugen, un cortometraje de animación en stop motion que convierte el barro de Oaxaca y diversos materiales naturales en un universo cinematográfico donde la fantasía dialoga con la identidad cultural y las emociones humanas.

Con una duración de seis minutos y 14 segundos, la producción forma parte de la selección oficial del festival en la categoría de Cortometraje Mexicano de Animación. Su propuesta destaca por incorporar marionetas elaboradas con cerámica mexicana y elementos naturales para construir una historia que aborda la fragilidad de la existencia, los vínculos familiares y la relación del ser humano con su entorno.

La historia sigue a Yugen, una niña de cerámica que habita un pueblo amenazado por una lluvia interminable. Ante la enfermedad de su hermana, cuya vida depende de un antiguo fuego azul que comienza a extinguirse, emprende una búsqueda para encontrar a los Árboles de la Vida, deidades que podrían devolver la armonía a su mundo. En el camino deberá enfrentar una decisión que pone a prueba el amor y la fuerza de los lazos familiares.

Ocho años de trabajo para construir un universo artesanal

Detrás de Yugen existe un proceso creativo que se extendió durante ocho años. La directora apostó por el stop motion como una técnica capaz de otorgar identidad propia a los materiales y convertirlos en parte fundamental de la narrativa.

En una entrevista con el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), Ojeda explicó que eligió el barro por su dualidad: es un material que puede transmitir fortaleza, pero también fragilidad, una característica que conecta directamente con el tema central de la historia.

La producción incorporó barro de Oaxaca, madera, musgo, corteza, papel bordado y otros elementos naturales para dar forma a los personajes y escenarios. Su elaboración reunió a más de 100 artistas mexicanos de distintas disciplinas, en un trabajo colectivo que demuestra las posibilidades de diálogo entre las técnicas artesanales y el lenguaje cinematográfico contemporáneo.

El desafío no fue menor. La manipulación de las marionetas de cerámica, la continuidad de los movimientos y la necesidad de mantener una estética homogénea entre distintos animadores exigieron una planificación técnica y artística prolongada.

De Manchester a Morelia: el recorrido internacional de Yugen

La llegada de Yugen al FICM representa también un momento significativo para su directora, pues supone su presentación en México después de iniciar un recorrido por festivales internacionales.

La película obtuvo el premio a Mejor Cortometraje de Animación en el Manchester Film Festival 2026 y tuvo presencia en encuentros cinematográficos de Estados Unidos, Chile, Italia y Argentina, además de su participación en Sitges, España.

Para Ojeda, presentar la obra ante el público mexicano tiene un significado especial. Su intención es que el cortometraje no permanezca únicamente en el circuito de festivales, sino que pueda llegar también a salas independientes, cineclubes, museos y comunidades rurales.

La producción contó con el respaldo del Programa de Fomento al Cine Mexicano (FOCINE), y representa una apuesta por impulsar propuestas autorales que integran identidad cultural, experimentación visual y trabajo colectivo.

La animación mexicana frente a nuevos horizontes

En un contexto en el que las herramientas digitales y la inteligencia artificial transforman los procesos de creación audiovisual, Yugen reivindica el valor del trabajo manual, la paciencia y la experimentación con materiales tradicionales.

La propuesta de Nayelli Ojeda demuestra que el patrimonio artesanal mexicano puede trascender sus espacios habituales y convertirse en un lenguaje cinematográfico capaz de conectar con públicos internacionales.

Más que una historia fantástica, Yugen es una exploración visual sobre aquello que nos hace vulnerables y, al mismo tiempo, nos permite resistir: el amor, la familia y la naturaleza.

Su participación en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2026 coloca nuevamente a la animación mexicana en el centro de la conversación cinematográfica y abre una ventana para reconocer el talento de las creadoras que construyen nuevas narrativas desde la riqueza cultural del país. 

Con información de EFE / Heraldo de Puebla y Excélsior

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