
Este domingo, colectivas de la ciudad de Oaxaca se reunieron en el Zócalo para tejer mallas absorbentes de cabello humano y de mascotas como respuesta ciudadana a la emergencia ambiental que afecta más de 900 kilómetros de litoral en el Golfo de México. La jornada incluyó cortes de cabello, charlas, talleres y una ofrenda al mar, mientras organizaciones acusan al gobierno de ocultar el origen del derrame desde febrero.
Regiones de Oaxaca | 05 de abril de 2026
La jornada en el Zócalo de Oaxaca
Este domingo 5 de abril, entre las 10:00 y las 16:00 horas, activistas y colectivas defensoras del medio ambiente se instalaron en el Zócalo de la ciudad de Oaxaca para llevar a cabo la «Jornada viva en solidaridad con las familias del Golfo y la vida marina». La actividad central fue la colecta de cabello humano y pelo de animales domésticos, materia prima para tejer mallas y tiras absorbentes capaces de retener el hidrocarburo que desde hace semanas mancha playas, manglares y zonas de pesca en varios estados del Golfo de México.
La convocatoria fue impulsada por las asociaciones Cochera en Servicio, Idas, Silvestra, Cojudidi y la Colectiva Poposteando Ando. Además de la colecta de cabello, se realizaron cortes de cabello en sitio para quien quisiera contribuir directamente, y los asistentes fueron invitados a traer velas, flores e imágenes de seres marinos para realizar una ofrenda al mar.
«Son las familias las que están limpiando el desastre de Pemex»
Eugenia Islas, activista de la Colectiva Poposteando Ando y una de las organizadoras de la jornada, explicó que la iniciativa nace de una «legítima preocupación» por la situación que viven no solo Veracruz, sino también Campeche, Tabasco y Tamaulipas, a raíz de un derrame que las autoridades no han atendido a la altura de la emergencia que representa.
Islas fue contundente al señalar que son las propias familias costeras las que están cargando con la limpieza, mientras el gobierno minimiza el daño. También aprovechó la jornada para reiterar la urgencia de avanzar hacia energías limpias y alternativas al petróleo como modelo energético. La actividad incluyó charlas tituladas «Lo que hacemos todos los días llega al mar. Micropolítica de la vida cotidiana» y «¿De dónde viene la energía que usamos? Petrocultura y sus alternativas», así como talleres sobre saneamiento ecológico y movilidad urbana en bicicleta.
¿Por qué funciona el cabello contra el petróleo?
La iniciativa de usar cabello humano para absorber hidrocarburos no es nueva ni improvisada. Mariana Menchaca, licenciada en Ecología Marina y activista que impulsó esta técnica en México a partir de la experiencia con el huracán Otis en 2023, explica que el cabello tiene la capacidad de retener aceites y grasas de forma eficiente mientras repele el agua, lo que lo convierte en un material ideal para contener derrames, especialmente en zonas de difícil acceso como manglares.
Una de sus ventajas frente a los dispersantes químicos de la industria petrolera es que el cabello es biodegradable. Estudios respaldados por la NASA han mostrado que, tras una filtración con pelo humano, el agua contaminada reduce significativamente su contenido de crudo. Un kilo de cabello puede absorber hasta 8 litros de hidrocarburo, según organizaciones como Ayudando Patitas, que también participan en la red nacional de acopio.
El cabello que se puede utilizar debe estar limpio y seco, sin importar si está teñido o tuvo procesos capilares. El pelo de mascotas también sirve, con los mismos cuidados.
La crisis que movilizó a 16 estados
Oaxaca se sumó así a un movimiento ciudadano que ya abarca 16 de los 32 estados del país. A través de la convocatoria de la asociación Ayudando Patitas, personas en Guanajuato, Hidalgo, Ciudad de México, Jalisco, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Yucatán se han sumado a la colecta. En Yucatán, por ejemplo, ya se reunieron 21 kilogramos de cabelloque fueron enviados junto con insumos de protección para los voluntarios en campo.
Estéticas, salones de belleza y veterinarias de todo el país se han habilitado como centros de acopio. La campaña también acepta envíos por paquetería desde cualquier parte del mundo y no tiene fecha límite.
El derrame: más de 900 kilómetros de litoral afectados y una versión oficial cuestionada
La emergencia que motivó estas acciones tiene dimensiones que superan lo que el gobierno ha reconocido. Según el monitoreo de organizaciones civiles, académicos y comunidades costeras, la mancha de hidrocarburos ya se ha extendido por más de 900 kilómetros de litoral, afectando ecosistemas desde Campeche hasta Tamaulipas, incluidas siete áreas naturales protegidas.
La versión oficial del gobierno federal, presentada el 26 de marzo en conferencia de prensa, atribuye el derrame a tres fuentes: un buque no identificado fondeado frente a Coatzacoalcos y dos emanaciones naturales de chapopoteras, una cerca de ese puerto y otra en la zona del megayacimiento Cantarell, en la Sonda de Campeche.
Sin embargo, más de 17 organizaciones —entre ellas Greenpeace México, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), CartoCrítica, Geocomunes y la Alianza Mexicana contra el Fracking— presentaron evidencia satelital que contradice esa cronología. Según sus análisis, el derrame comenzó en febrero de 2026 en torno al ducto activo «OLD AK C» de Pemex, una línea de 36 pulgadas que transporta crudo entre la plataforma AKAL-C y la Terminal Marítima Dos Bocas. Del 7 al 14 de febrero, el buque Árbol Grande —especializado en reparación de ductos y operado bajo contrato con Pemex— permaneció en el sitio mientras imágenes satelitales mostraban una mancha que para el 19 de febrero ya alcanzaba casi 300 kilómetros cuadrados.
Para las organizaciones, lo ocurrido «no es una simple diferencia de versiones. Es una falsedad oficial sobre la cronología y el origen probable del vertido», y exigen transparencia, remediación y reparación del daño a las comunidades afectadas.
El impacto en pescadores, fauna y ecosistemas
El chapopote ha llegado a playas, lagunas costeras, arrecifes y manglares de Veracruz, Tabasco, Campeche y Tamaulipas. Tortugas, delfines, pelícanos y otras especies han sido documentados entre las víctimas del derrame. Las comunidades pesqueras han suspendido sus actividades, con pérdidas económicas directas que aún no han sido cuantificadas de forma oficial. El Centro Mexicano de Derecho Ambiental señaló que monitoreos independientes indican que «la mayoría de las playas no han sido limpiadas» y que el chapopote continúa llegando, lo que sugiere que la fuente del derrame no está completamente controlada.
Frente a ese panorama, la respuesta ciudadana desde el Zócalo de Oaxaca —con tijeras, cabello y voluntad— representa algo más que un gesto simbólico: es la expresión de una sociedad que decide actuar cuando el Estado no da la talla.
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Fuentes: La Jornada, El Universal, Proceso, Infobae México, Greenpeace México, CEMDA, Expansión, Luces del Siglo, El Siglo de Torreón, Milenio, Código Qro, Estado 20.