Investigadores del Instituto de Geografía documentaron especies que llevan siglos alimentando a comunidades indígenas y que hoy representan una clave para la seguridad alimentaria ante el cambio climático

Salud | 4 de abril de 2026

En una de las regiones con condiciones más adversas para la agricultura en México, la naturaleza esconde una despensa invisible. A pesar de sus condiciones ambientales adversas, en la Mixteca Alta de Oaxaca un grupo de investigación del Instituto de Geografía de la UNAM identificó 42 plantas silvestres alimenticias que se utilizan para autoconsumo en las comunidades locales.


El hallazgo, que combina biología, geografía y antropología, pone en valor un conocimiento ancestral que las comunidades mixtecas han preservado durante generaciones, y que hoy cobra nueva relevancia frente a la crisis alimentaria global.

Un territorio extremo, una biodiversidad sorprendente

Quetzalcóatl Orozco Ramírez, coordinador de la Unidad Académica de Estudios Territoriales Oaxaca (UAETO), reveló que en esta zona el clima es muy variable: a veces se comporta como una región árida y en otras es muy húmeda, pero hay plantas silvestres para ambas condiciones.

El estudio se desarrolló en el Geoparque Mixteca Alta, un territorio reconocido por la UNESCO que abarca 415 kilómetros cuadrados y comprende nueve municipios del occidente de Oaxaca.
Quelites, guajes y coyules: el menú milenario

Entre las hierbas comestibles documentadas se encuentran quelites blancos y cenizos, quintoniles, violetas o alaches, guajes —vainas con una semilla olorosa fundamentales en la gastronomía mixteca— y una especie de tréboles llamados coyules. Algunas son endémicas de Oaxaca, mientras que otras existen en distintas regiones del país, aunque en ellas no se consumen.

Entre 2021 y 2022, los investigadores elaboraron un catálogo de los quelites más consumidos, identificando al menos 23 especies prioritarias, como la verdolaga, los quintoniles y algunas de uso exclusivo en Oaxaca, como las guías de calabaza y de chayote.

Más que sobrevivencia: identidad y cultura en el plato

Uno de los hallazgos más reveladores del estudio rompió con los supuestos iniciales del equipo. Los investigadores esperaban encontrar que el consumo de plantas silvestres estaba asociado únicamente a la pobreza rural, pero los datos contaron otra historia.

A pesar de cambios sociales y económicos, las plantas silvestres siguen presentes en la vida diaria, no solo por necesidad sino por gusto y tradición, lo que rompe con ideas previas sobre su uso. Su permanencia en la dieta, incluso cuando mejoran las condiciones económicas, revela un vínculo profundo con la identidad y la cocina tradicional mixteca.

El investigador señaló que estas plantas representan una fuente significativa de alimentación para las comunidades, sobre todo en años de malas cosechas agrícolas.

Ciencia con raíces comunitarias

Combinando estudios de agroecología y de antropología, el equipo nutrió su investigación desde las ciencias biológicas hasta las sociales, considerando el conocimiento ancestral que sobre estas plantas y sus características tienen las comunidades locales.

El estudio contó con el respaldo de la Conabio, y sus conclusiones apuntan también hacia una advertencia urgente: el especialista sugirió evitar la aplicación de productos químicos o herbicidas en los suelos de la Mixteca Alta, pues impiden el desarrollo de estas plantas comestibles.

En un mundo que busca alternativas alimentarias sostenibles frente al cambio climático, la Mixteca Alta oaxaqueña ofrece una lección de siglos: la biodiversidad local, cuando se respeta y se conoce, puede ser la mejor garantía de seguridad alimentaria.

Fuentes: La Jornada, El Sol de Zacatecas, La Crónica de Hoy, Instituto de Geografía UNAM