Trump retrasó el envió de armas a Ucrania y elogió a Putin

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La última vez (y quizás la primera) que la mayoría de los estadounidenses escucharon hablar de Volodymyr Zelensky, el presidente ucraniano estaba en el centro de un escándalo que derivaría en la destitución del entonces presidente Trump.

En 2019, el exmandatario estadounidense amenazó con retrasar las entregas de armas a Ucrania, atrapada incluso entonces en una guerra a fuego lento con los representantes rusos, a menos que Zelensky lo ayudara a desenterrar la suciedad política de su rival, Joe Biden.

Hoy, la sombra de ese escándalo persiste. ¿En qué medida influyó en la decisión de Putin de invadir Ucrania el jugueteo de Trump con ese país, la intimidad con el presidente ruso Vladimir Putin y, en última instancia, la absolución de Trump de los cargos de abuso de poder y obstrucción del Congreso?

Putin ya había mordido trozos de Ucrania con la anexión ilegal de la península de Crimea en 2014, y una franja de la vecina Georgia seis años antes. Pero nada comparado con el ataque masivo que lanzó en Ucrania, una ex república soviética, el 24 de febrero.

Numerosos expertos y funcionarios actuales y anteriores aseguran que Putin se sintió envalentonado por los años de Trump. El exagente de la KGB convertido en presidente manipuló hábilmente a Trump para que respaldara públicamente sus negaciones de haber interferido, en beneficio de Trump, en las elecciones estadounidenses. Y, según exasesores, Putin convenció a Trump de que aceptara su afirmación de que Ucrania era parte de Rusia.

Es imposible conocer todo el pensamiento del líder ruso cuando lanzó la feroz guerra que ya se ha cobrado miles de vidas ucranianas y rusas, y ha destruido partes de la incipiente democracia que buscaba fortalecer los lazos con Occidente.

Según muchas versiones, Putin masticó ira durante años -la expansión de la OTAN más hacia el este en su esfera de influencia, la disolución de la Unión Soviética y un orden mundial posterior a la Guerra Fría que marginó a Rusia- esperando la oportunidad de reconstruir su idea de un gran imperio y superpotencia rusa.

Adivinó esa posibilidad con la elección del cínico Trump, quien en un momento declaró obsoleta la Organización del Tratado del Atlántico Norte y eligió repetidamente -lo hace hasta hoy- al líder ruso.

“Creo que Putin notó cómo Trump veía a Ucrania… como un peón”, afirmó en una reciente aparición televisiva Marie Yovanovitch, exembajadora de Estados Unidos en Ucrania, que testificó contra el exmandatario estadounidense en el juicio político. Putin vio “que teníamos una administración dispuesta a cambiar nuestra seguridad nacional por ganancias personales y políticas”.

Fiona Hill, una experta en Rusia de gran prestigio que sirvió en el Consejo de Seguridad Nacional de Trump y también testificó durante el juicio político, afirmó que la administración anterior tomó medidas contra Moscú en otros temas, expulsando a diplomáticos e imponiendo sanciones. Pero en un “período crítico”, cuando Ucrania luchaba contra Rusia y necesitaba armas, Trump tenía en mente su propio futuro político. Envió “un mensaje a Putin de que Ucrania es un juguete para él… y para Estados Unidos. Y que nadie se toma realmente en serio la protección de Ucrania”, agregó Hill. “Eso fue, en última instancia, un signo de debilidad”.

No fue solo Trump. Durante la administración de Obama, Putin invadió partes del este de Ucrania, anexó la península de Crimea e instaló representantes rusos para luchar contra las fuerzas ucranianas en la región de Donbas, con una mínima reprimenda internacional o de EE.UU.

Los partidarios de Trump y algunos republicanos alegan que el presidente Biden tiene que compartir la culpa. La retirada de las fuerzas estadounidenses de Afganistán en el verano del año pasado, que puso fin a una guerra de 20 años pero sacrificó esa nación al caos, también ilustró una administración incapaz de liderar, aseguran.

Putin observó a Estados Unidos hacer “prácticamente todo lo posible para socavar las alianzas y asociaciones en el marco del gobierno de Donald Trump”, dijo el exembajador de Estados Unidos ante la OTAN, Ivo Daalder, en una conferencia reciente patrocinada por el Consejo de Relaciones Exteriores. Luego, agregó Daalder, Biden asumió el control y habló sobre el “regreso de Estados Unidos” y, sin embargo, luchó, inicialmente, para reconstruir esas alianzas.

Aún así, las acciones de Trump y la falta de consecuencias significativas que enfrentó representaron una apertura única, una luz verde brillante para Putin en Ucrania.

El juicio político de Trump, el primero de dos, comenzó en la Cámara de Representantes liderada por los demócratas el 18 de diciembre de 2019 y terminó con un juicio y absolución en el Senado controlado por los republicanos, el 5 de febrero de 2020. Provino de una infame llamada en julio 25 de enero de 2019, que el entonces presidente le hizo a Zelensky, un compañero político novato, que acababa de ser elegido.

En la llamada, una transcripción de la cual la Casa Blanca publicó después de una denuncia de un informante, Zelensky pidió más armamento militar, incluidos los sistemas de misiles Javelin que ahora están ayudando a detener los avances rusos en las ciudades ucranianas. Trump estuvo de acuerdo, pero dijo que primero quería que su par polaco “nos hiciera un favor”.

Ello implicaba investigar al hijo de Biden, Hunter, y su lucrativa posición en el conglomerado petrolero ucraniano Burisma. Zelensky se resistió a ello y su personal insistió en que EE.UU. emitiera una solicitud formal de investigación si así lo deseaba. Su personal también enfatizó a los funcionarios del Departamento de Estado que Zelensky desconfiaba de involucrarse en la política estadounidense.

Trump ya había congelado la ayuda, un paquete de equipo militar de $391 millones y otra asistencia que había sido aprobada por el Congreso con apoyo bipartidista. Al menos 25 ucranianos murieron en combates en el este en las semanas siguientes, según una investigación realizada en ese momento por Los Angeles Times, aunque es imposible probar un vínculo directo.

Solo después de que los miembros del Congreso de ambos lados del pasillo se enteraron de la interrupción de la ayuda, ésta fue finalmente liberada, el 11 de septiembre de 2019. Fue la primera vez que EE.UU. brindó asistencia militar letal a Ucrania, un hito importante, aunque retrasado. “Ese capítulo, que resultó en la destitución del presidente, el expresidente, lamentablemente fue un estímulo para Putin y debilitó a Ucrania incluso en esta lucha”, afirmó el representante Adam B. Schiff (D-Burbank), quien dirigió la primera investigación de destitución de Trump.

“Lo que los estadounidenses deben entender sobre ese sórdido capítulo de nuestra historia es que Ucrania ya estaba en guerra con Rusia… Incluso entonces, los ucranianos morían todas las semanas, a veces todos los días”, destacó Schiff.

“Lo que eso le dijo a Putin, trágicamente, es que a Estados Unidos no le importa Ucrania, no le importa su gente, no le importan sus aspiraciones democráticas. No le importa si los ucranianos son asesinados por los rusos. Creo que ese es el mensaje que envió la conducta de Trump, que usaríamos a Ucrania como un juguete político”.

Agregó también que el líder ruso anticipó que si iniciaba una invasión más amplia a Ucrania, podría contar con que Trump lo elogiaría o criticaría a Biden. Y Trump ha hecho ambas cosas.

El líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell (R-Kentucky), expresó la semana pasada que el mandatario ruso estaba más influenciado por Biden. “Creo que Putin ha querido [tomar] Ucrania durante mucho tiempo. Estaba esperando una oportunidad de ver que Estados Unidos estaba en retirada, se retiraba del resto del mundo”, afirmó McConnell a “PBS NewsHour”. “Hubo una imagen vívida de la evacuación de Afganistán para que todos en el mundo vieran que Estados Unidos volvía a casa y ya no tomaba la posición de avance que teníamos en el pasado. Eso fue una luz verde para Vladimir Putin”.

Pero el representante republicano Adam Kinzinger, de Illinois, quien ha criticado a Trump, consideró absurdo excusar al expresidente o pensar que su presencia en la Casa Blanca habría impedido la invasión de Ucrania por parte de Putin. “Vladimir Putin, Kim Jong Un [de Corea del Norte], Xi [Jinping], de China, obtenían todo lo que querían con Trump”, afirmó Kinzinger en CNN el jueves.

Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.

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Redacción La Tinta

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