
La segunda megamarcha por el agua en Guadalajara, Jalisco, terminó este domingo 18 de octubre con incendios, destrozos y enfrentamientos en el Centro Histórico. Grupos de personas encapuchadas lanzaron objetos y artefactos incendiarios contra edificios públicos, mientras miles de ciudadanos exigían soluciones a la crisis de contaminación del agua y justicia por los abusos policiales registrados durante la protesta anterior.
Nacional | 18 de octubre de 2026
Incendios y destrozos frente al Palacio de Gobierno
La movilización comenzó alrededor de las 11:00 horas en el Parque Revolución, conocido como Parque Rojo, desde donde los participantes tenían previsto avanzar hacia el Palacio de Gobierno de Jalisco.
Sin embargo, el recorrido estuvo marcado por la presencia de grupos encapuchados que portaban palos, martillos y artefactos explosivos. Algunos participantes de la marcha intentaron expulsarlos para evitar confrontaciones.
Cerca de las 15:30 horas, la situación se intensificó cuando varias personas retiraron las vallas de seguridad del Palacio de Gobierno, realizaron pintas y comenzaron a lanzar objetos contra puertas y ventanas.
Posteriormente, se registraron llamas en uno de los accesos del inmueble, mientras elementos policiales permanecían desplegados en el interior para impedir el ingreso.
Los disturbios también alcanzaron el Congreso de Jalisco y el Palacio de Justicia, donde se reportaron daños e incendios provocados con artefactos incendiarios.
Aunque se informó sobre varias detenciones, hasta la tarde de este domingo no se había difundido un balance oficial definitivo de personas arrestadas o lesionadas.
¿Por qué protestan en Guadalajara?
Las manifestaciones surgieron por la crisis en el suministro de agua potable que afecta a cientos de colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Desde hace meses, habitantes denuncian recibir agua turbia, con malos olores, sedimentos y coloraciones inusuales, situación que ha generado preocupación por posibles riesgos sanitarios.
A las exigencias de garantizar agua limpia se sumaron el rechazo a una posible privatización del servicio y la petición de revocación de mandato del gobernador Pablo Lemus.
Una semana después de las denuncias de represión policial
La segunda marcha ocurrió apenas siete días después de la manifestación del 11 de octubre, durante la cual fueron detenidas 39 personas y se documentaron agresiones contra participantes.
El propio gobernador Pablo Lemus reconoció posteriormente excesos en la actuación policial y anunció investigaciones para deslindar responsabilidades.
Hasta el 15 de octubre, 17 elementos de seguridad eran investigados por su participación en los hechos.
Ante la nueva movilización, organismos de derechos humanos desplegaron observadores para vigilar el respeto al derecho a la protesta.
Por su parte, Lemus pidió que la manifestación se desarrollara pacíficamente y aseguró que las autoridades evitarían la confrontación.
La identidad y posible vinculación de los responsables de los actos vandálicos con las organizaciones convocantes todavía no han sido esclarecidas.
Mientras continúan las investigaciones por los daños, la exigencia central de los habitantes permanece sin resolverse: contar con agua limpia y segura en sus hogares.
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