El maíz tolonki, también conocido como palomero toluqueño, es una variedad nativa en peligro de extinción que la comunidad otomí-ñätho busca preservar ante el avance de las semillas híbridas y el cambio climático

El maíz tolonki, también conocido como palomero toluqueño, es una de las razas antiguas de maíz originarias de México. Su cultivo se concentra principalmente en comunidades del Valle de Toluca y forma parte de la diversidad genética, agrícola y cultural del país. Sus granos pequeños y puntiagudos tienen la capacidad de reventar con el calor, una característica que lo distingue de otras variedades.
Sin embargo, esta variedad enfrenta un importante riesgo de desaparición. Entre las principales amenazas se encuentran el uso de semillas híbridas, la reducción de las superficies destinadas a su cultivo, la mezcla con otras variedades, el cambio climático y las dificultades económicas que enfrentan los pequeños productores. Investigaciones del INIFAP y el Colegio de Postgraduados han advertido desde hace años sobre la necesidad de fortalecer su conservación in situ, es decir, directamente en las comunidades campesinas.
En San Marcos Tlazalpan, Estado de México, productores otomí-ñätho han asumido la tarea de conservar esta semilla. A través del grupo Guardianes del Tolonki, trabajan junto con investigadores y técnicos agrícolas en la selección de semillas y en procesos de mejoramiento genético participativo, con el objetivo de mantener las características de la variedad y, al mismo tiempo, mejorar su productividad y resistencia ante las condiciones climáticas.
La lucha también es económica. De acuerdo con información difundida por La Jornada, más de 90 por ciento del mercado mexicano de maíz palomero corresponde a importaciones, mientras que la producción nacional disminuyó considerablemente en las últimas décadas. Ante esta situación, los productores buscan obtener un mejor precio por el tolonki y desarrollar nuevos mercados que permitan que su cultivo sea una actividad económicamente viable.
Pero conservar el tolonki significa mucho más que proteger una semilla. En San Marcos Tlazalpan, las palomitas forman parte de celebraciones y prácticas comunitarias; incluso se elaboran collares con ellas para adornar altares y coronas durante fiestas tradicionales. El grano también se utiliza para preparar tortillas, tamales, atoles, tlacoyos, totopos y otros alimentos, manteniendo conocimientos que han pasado de generación en generación.
El caso del tolonki refleja la importancia de preservar los maíces nativos de México como patrimonio biológico y cultural. Su futuro depende tanto de la investigación y las políticas de conservación como del trabajo de las comunidades que mantienen las semillas en sus parcelas. Para sus guardianes, evitar que desaparezca significa proteger no sólo un alimento ancestral, sino también una parte de la memoria, identidad y biodiversidad agrícola del país.