Rachel se convirtió en huracán categoría 1 durante las primeras horas de este miércoles, después de intensificarse frente al Pacífico mexicano. Aunque su centro continúa alejándose gradualmente de las costas continentales, su circulación todavía favorece lluvias intensas y oleaje elevado en Oaxaca y Guerrero. Mientras tanto, Polo perdió fuerza después de impactar Baja California Sur y Sonora y terminó degradándose sobre el norte del país.

Regiones de Oaxaca | 30 de septiembre de 2026

El escenario meteorológico en el Pacífico mexicano cambió durante las últimas 48 horas: Rachel ya alcanzó la categoría de huracán, mientras Polo, que llegó a ser un poderoso ciclón categoría 5 sobre el océano, atravesó el noroeste de México y finalmente comenzó a disiparse sobre territorio nacional.

Durante la noche del martes y los primeros minutos de este miércoles 30 de septiembre, Rachel alcanzó vientos máximos sostenidos de aproximadamente 120 kilómetros por hora, suficientes para convertirse en huracán categoría 1 en la escala Saffir-Simpson.

Al momento de su intensificación, el ciclón se encontraba aproximadamente a 365 kilómetros al sur-suroeste de Cabo Corrientes, Jalisco, y a unos 495 kilómetros de Lázaro Cárdenas, Michoacán, desplazándose hacia el noroeste a cerca de 19 kilómetros por hora.

Rachel se aleja, pero sus efectos continúan en Oaxaca

La trayectoria prevista mantiene al centro de Rachel sobre el océano y alejándose paulatinamente del territorio continental mexicano, por lo que hasta ahora no se prevé un impacto directo en Oaxaca.

Eso no significa que sus efectos hayan terminado.

La amplia circulación del huracán continúa transportando humedad hacia el sur y occidente del país y mantiene condiciones para lluvias intensas en Oaxaca y Guerrero, además de fuertes precipitaciones en otras entidades del Pacífico.

En Oaxaca, desde días anteriores las bandas externas de Rachel han provocado precipitaciones principalmente en la Costa, Sierra Sur, Istmo de Tehuantepec y otras regiones del estado.

Protección Civil estatal informó el martes que también se esperaban lluvias fuertes en sectores de la Mixteca y Sierra de Flores Magón, además de precipitaciones dispersas en el resto de la entidad.

Aunque los acumulados mostraban una tendencia a disminuir, el fortalecimiento del sistema obliga a mantener vigilancia debido a que las lluvias intensas pueden generar crecidas de ríos y arroyos, inundaciones repentinas y deslizamientos en terrenos saturados.

Oleaje y corrientes de resaca continúan en la costa

Uno de los riesgos que permanece en Oaxaca se encuentra en el litoral.

Las autoridades han advertido sobre oleaje elevado, mar picado y corrientes de resaca, condiciones que pueden mantenerse incluso cuando el centro del ciclón se encuentra a cientos de kilómetros de distancia.

También se han registrado vientos moderados a ocasionalmente fuertes en la zona costera y bancos de niebla en las regiones serranas, capaces de reducir significativamente la visibilidad en carreteras.

Protección Civil ha pedido atender las indicaciones de las Capitanías de Puerto y evitar ingresar al mar en zonas donde existan restricciones o banderas preventivas.

Rachel podría fortalecerse todavía más

Convertirse en huracán categoría 1 podría no representar el punto máximo de intensidad de Rachel.

El pronóstico mantiene condiciones favorables para que el ciclón continúe fortaleciéndose mientras permanece sobre aguas cálidas del Pacífico.

De acuerdo con las previsiones disponibles durante las primeras horas de este miércoles, Rachel podría alcanzar categoría 2 el jueves 1 de octubre, cuando se localizaría al sur de Baja California Sur.

Su trayectoria proyectada contempla posteriormente un giro hacia el oeste-noroeste y después hacia el oeste, lo que llevaría al centro del huracán progresivamente hacia mar abierto.

Como ocurre con cualquier ciclón tropical, la trayectoria y la intensidad previstas pueden modificarse conforme cambia la estructura del sistema y las condiciones atmosféricas que lo rodean.

Polo tocó tierra dos veces antes de debilitarse

La situación de Polo es muy distinta a la registrada cuando se publicó el primer pronóstico el pasado 28 de septiembre.

El huracán tocó tierra en Baja California Sur durante la noche del lunes y madrugada del martes, después de aproximarse a la península como un ciclón de gran intensidad.

El sistema cruzó territorio sudcaliforniano, ingresó al Golfo de California y posteriormente realizó un segundo impacto en las inmediaciones de Guaymas, Sonora, ya debilitado.

Polo provocó fuertes lluvias, inundaciones, caída de árboles y postes, cortes carreteros y afectaciones en servicios en diferentes puntos del noroeste mexicano.

Tras avanzar hacia el interior del país perdió rápidamente organización hasta degradarse a baja presión remanente sobre Chihuahua.

Con ello, el riesgo asociado directamente con Polo comenzó a disminuir, aunque la humedad dejada por sus remanentes todavía puede favorecer precipitaciones en diferentes zonas del norte de México.

De Polo a Rachel: una activa recta final de septiembre

Los dos sistemas marcaron una intensa recta final de septiembre en el Pacífico mexicano.

Polo llegó a alcanzar categoría 5 mientras se encontraba sobre aguas abiertas y posteriormente tocó tierra en México con menor intensidad. Apenas unos días después de su máximo desarrollo, Rachel surgió frente a las costas de Oaxaca y Guerrero y comenzó a recorrer el Pacífico de forma aproximadamente paralela al litoral.

Rachel se formó el 27 de septiembre a partir de la depresión tropical Dieciocho-E, cuando su centro se encontraba a unos 485 kilómetros al sur de Acapulco. En ese momento registraba vientos sostenidos de 65 kilómetros por hora.

Tres días después, sus vientos prácticamente se duplicaron y el sistema alcanzó la fuerza necesaria para ser clasificado como huracán.

Para Oaxaca, el principal riesgo no está hasta ahora en un eventual impacto del centro del ciclón, sino en las lluvias, el oleaje elevado y los efectos de sus extensas bandas nubosas.

Las autoridades mantienen el llamado a no cruzar ríos o arroyos crecidos, extremar precauciones en carreteras serranas, mantenerse alejados de zonas susceptibles a deslizamientos y respetar las restricciones establecidas en playas y puertos.