Una hembra de tigrillo de aproximadamente nueve meses de edad fue asegurada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) dentro de una vivienda particular en San Pablo Huitzo, en el Distrito de Etla, luego de que la dependencia recibiera una denuncia ciudadana anónima sobre la posesión de un ejemplar de vida silvestre. El felino, que no contaba con documentación que acreditara su procedencia legal, fue trasladado a un centro de manejo de vida silvestre en Pachuca, Hidalgo, donde especialistas evaluarán si en el futuro puede regresar a su hábitat natural.

Regiones de Oaxaca | 20 de agosto de 2026


Cómo fue el rescate

El pasado 5 de agosto, personal de la Profepa acudió al domicilio con apoyo de elementos de la Guardia Nacional para realizar una visita de inspección. Al ingresar, los inspectores encontraron al felino suelto dentro de la propiedad, sin ningún espacio de confinamiento y, a simple vista, en aparente buen estado físico y de salud. Sin embargo, llamó la atención de las autoridades el comportamiento del animal: permitía que las personas se acercaran y lo manipularan sin mostrar la conducta habitual de un ejemplar silvestre, un nivel de habituación al contacto humano que será uno de los factores a considerar antes de evaluar su posible liberación. Durante la diligencia, quien se encontraba a cargo del domicilio no presentó documentación que acreditara el origen legal del tigrillo, y el ejemplar tampoco contaba con un sistema de marcaje que permitiera vincularlo con algún registro autorizado, por lo que la Profepa inició un procedimiento administrativo y ordenó su aseguramiento precautorio.


Un felino protegido y en peligro de extinción

El tigrillo, cuyo nombre científico es Leopardus wiedii, es el felino silvestre más pequeño de México: pesa no más de 3.5 kilogramos y mide alrededor de 60 centímetros de longitud. Es un animal solitario que suele tener una sola cría por camada y se alimenta de pequeños mamíferos, aves, reptiles, anfibios e incluso insectos. La especie está clasificada en peligro de extinción bajo la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, y también forma parte del Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), categoría que impone fuertes restricciones a su comercio internacional.


Qué sigue para la cría

Tras el aseguramiento, la hembra fue trasladada desde Oaxaca hasta un Predio o Instalación que Maneja Vida Silvestre (PIMVS) ubicado en Pachuca, que cuenta con espacios y personal capacitado para encargarse de su alimentación, manejo y cuidado. El objetivo del proceso será reducir los efectos de su convivencia con seres humanos y revisar si conserva las capacidades necesarias para sobrevivir por cuenta propia antes de determinar si es viable su eventual regreso a la naturaleza. La Profepa, a cargo de Mariana Boy Tamborrell, señaló que continuará atendiendo las denuncias ciudadanas relacionadas con ejemplares de vida silvestre para salvaguardar su integridad física y verificar el cumplimiento de la normatividad ambiental vigente.