Un equipo de investigadores de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala de la UNAM, en colaboración con el Instituto de Biología y el New York City College of Technology, descubrió tres especies de salamandras nunca antes descritas por la ciencia en los bosques nublados del Cerro Rabón, en la Sierra Mazateca de Oaxaca. Los hallazgos fueron publicados en la revista internacional Vertebrate Zoology y confirman a México como el segundo país del mundo con mayor diversidad de salamandras. Las nuevas especies fueron bautizadas en honor a un joven conservacionista oaxaqueño fallecido en 2020, a una destacada investigadora del Instituto de Biología y a las comunidades mazatecas que han protegido los bosques donde habitan.

Regiones de Oaxaca 27 de junio de 2026


Ocultas en la niebla del Cerro Rabón

La Sierra Mazateca es una de las regiones con mayor biodiversidad de México y, al mismo tiempo, una de las menos exploradas científicamente. Sus montañas cubiertas de niebla, sus barrancas de difícil acceso y sus densos bosques húmedos han preservado formas de vida que la ciencia aún no había registrado. Fue en ese entorno donde el equipo liderado por Víctor Hugo Jiménez Arcos, profesor de la FES Iztacala, encontró los tres organismos.

Lo que comenzó como un proyecto para evaluar la fauna local terminó siendo un descubrimiento de relevancia internacional. Tras comparar las características físicas de los ejemplares con las de otras especies del género Pseudoeurycea y realizar estudios de filogenia molecular, el equipo confirmó que se trataba de tres especies desconocidas para la ciencia. La investigación fue publicada en el artículo «Hidden in the mist: Three new species of salamanders of the genus Pseudoeurycea (Amphibia: Plethodontidae) from Oaxaca, Mexico», en la revista Vertebrate Zoology.


Tres especies, tres formas de vida, tres homenajes

Cada una de las nuevas especies ocupa un nicho ecológico distinto dentro del mismo ecosistema, lo que explica cómo pueden coexistir en una zona geográfica tan reducida.

Pseudoeurycea euguii es una salamandra de vida subterránea: su cuerpo alargado, cola extensa y extremidades pequeñas le permiten desplazarse bajo la tierra. Su distribución se limita a una zona muy específica del Cerro Rabón. Fue dedicada a Euguii Roy Martínez Pérez, joven oaxaqueño que trabajó en la conservación de los bosques nublados de la Sierra Sur y que falleció en 2020.

Pseudoeurycea parraoleae habita entre rocas y grietas. Sus extremidades más largas y sus adaptaciones para superficies verticales la clasifican como una especie saxícola. Recibió su nombre en honor a la doctora Gabriela Parra Olea, del Instituto de Biología de la UNAM, considerada la máxima autoridad mexicana en el estudio y conservación de los anfibios.

Pseudoeurycea natsii vive en las alturas: se desplaza entre ramas, musgos, bromelias y orquídeas, y su coloración verdosa le sirve de camuflaje entre la vegetación. Su nombre proviene del término mazateco Na tsií, que puede traducirse como «reina de la lluvia», y fue elegido en reconocimiento a las comunidades de San Martín Caballero y Rancho Guadalupe, en el municipio de San José Tenango, cuyos habitantes han conservado amplias extensiones de bosque comunal donde habita la especie.


Salamandras sin pulmones: respirar a través de la piel

Las tres especies comparten un rasgo biológico poco común: pertenecen al grupo de las salamandras sin pulmones. En lugar de respirar con ese órgano, intercambian gases a través de la piel y de los tejidos de la cavidad bucal, lo que las convierte en indicadores extraordinariamente sensibles de la calidad ambiental. Cualquier alteración en el aire, el agua o el suelo —contaminantes, pesticidas, productos químicos— puede afectar directamente sus funciones vitales. Por eso, su presencia en un ecosistema es señal de que ese entorno se encuentra en buen estado de conservación; su ausencia, de lo contrario.


Vulnerables desde el primer día de su historia científica

A pesar de la relevancia del hallazgo, las perspectivas para las nuevas especies no son tranquilizadoras. Las tres han sido encontradas únicamente en una zona muy acotada de la Sierra Mazateca, lo que significa que cualquier perturbación de ese ecosistema podría comprometer su supervivencia antes de que la ciencia llegue a conocerlas con profundidad.

Las amenazas son múltiples y se potencian entre sí: incendios forestales, expansión agrícola, ganadería, apertura de caminos, tala de bosques, cambio climático y enfermedades emergentes como la infección por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis, responsable del colapso de poblaciones de anfibios en todo el mundo. Los autores del estudio advierten que estas especies podrían calificar para las categorías de mayor riesgo de extinción bajo estándares internacionales.

El contexto global agrava la situación: más del 40 por ciento de las especies de anfibios en el planeta se encuentran actualmente en riesgo de extinción. Las salamandras son especialmente vulnerables por su dependencia de ambientes húmedos y condiciones ambientales estables. México alberga 163 especies de salamandras, muchas de ellas endémicas, y es el segundo país más diverso del mundo en este grupo.


Ciencia con comunidades y con estudiantes

El descubrimiento fue posible gracias a un esfuerzo colectivo que involucró a docentes, investigadores de varias instituciones, estudiantes de licenciatura y a las propias comunidades de la Sierra Mazateca. Los habitantes de la región facilitaron el acceso a las zonas de estudio, brindaron apoyo logístico y compartieron conocimientos sobre el territorio, muchas veces sin saber que esas salamandras existían, dada la discreción y los hábitos nocturnos de estos animales.

Jiménez Arcos destacó el papel de los estudiantes, quienes participaron en todas las etapas del proyecto: desde el trabajo de campo en barrancas de difícil acceso hasta el análisis en laboratorio y la redacción del artículo científico. Varios de ellos, que comenzaron siendo alumnos de licenciatura, continúan hoy su formación en programas de posgrado impulsados por esta experiencia.

Los investigadores señalaron que el siguiente paso es fortalecer la divulgación científica en las comunidades mazatecas mediante talleres, charlas y actividades educativas que permitan a sus habitantes conocer mejor la riqueza biológica que custodian y los servicios ecosistémicos que los bosques nublados les proveen.


Fuentes: Gaceta UNAM; revista Vertebrate Zoology (artículo «Hidden in the mist: Three new species of salamanders of the genus Pseudoeurycea (Amphibia: Plethodontidae) from Oaxaca, Mexico»).