Mientras Sheinbaum abre las puertas de la Mañanera a un ave viral, colectivas acusan al gobierno de invisibilizar 135 mil desapariciones bajo el telón del Mundial

23 de junio de 2026

Hay dos Méxicos que conviven en estos días de Copa del Mundo. Uno sonríe, porta camiseta verde y carga un pato con calcetines. El otro lleva años buscando entre fosas, fiscalías y silencios oficiales a sus hijos, esposos, hermanos. El lunes 22 de junio, ambos Méxicos chocaron en Palacio Nacional , y uno de ellos tuvo que quedarse afuera.

Ese día, el pato Merlín, convertido en la mascota mexicana del Mundial, fue la estrella de la conferencia matutina de Claudia Sheinbaum, aunque casi sin abrir el pico. La presidenta informó que su equipo contactó a los dueños de Merlín para invitarlos a la conferencia mañanera y dar a conocer la historia del pato y de su familia. Se habló de su dieta, de sus calcetines para proteger las membranas de sus patas, de sus tacos de carnitas los domingos. El Salón Tesorería, escenario de decisiones de Estado, se llenó de flashes y risas.

Pero a unos metros, del otro lado de las bardas de Palacio Nacional, había otras familias que también querían entrar. Y no pudieron.


La vitrina del Mundial, aprovechada desde abajo

La colectiva Memoria, Verdad y Justicia, con sede en Acapulco, diseñó fichas de búsqueda con datos en inglés y la leyenda Missing Person (Persona Desaparecida) con fondo rojo, para que los extranjeros conocieran sus casos y la crisis de desaparición forzada que vive el país. La estrategia era simple y contundente: si el gobierno trajo el mundo a México, las familias usarían ese mismo mundo como testigo.

Socorro Gil Guzmán, fundadora y coordinadora de la colectiva, explicó que las fotografías de los rostros de sus familiares desaparecidos fueron editadas con la camiseta de la selección mexicana. “Se hicieron para hacer visible y presentes a nuestros familiares en esta fecha tan importante para el gobierno como es el Mundial de Futbol”.

Socorro busca desde hace casi ocho años a su hijo Jhonatan Guadalupe Romero Gil, de 25 años, licenciado en Derecho, detenido y desaparecido por policías municipales de Acapulco la noche del 5 de diciembre de 2018. Para ella y para cientos de madres buscadoras, el Mundial no es fiesta: es oportunidad.


Estigmatización, encapsulamiento y pato de por medio

La respuesta del gobierno no fue el diálogo. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, anunció que se abriría una investigación para conocer el origen de los apoyos económicos que recibieron las familias de Jalisco para trasladarse a la Ciudad de México, “con el fin de determinar si existe alguna intención ajena a la legítima búsqueda de justicia”.

Los colectivos respondieron con dureza. “Insinuar, desde la más alta autoridad, que una movilización de familias buscadoras pudo ser orquestada con fines distintos a los que ellas mismas declaran constituye un acto de estigmatización pública”, señalaron. Y añadieron algo que retrata con precisión quirúrgica la paradoja de estos días: “Desviar el debate hacia el financiamiento de los autobuses, en lugar de reconocer la crisis de 134 mil desapariciones, es una estrategia que deslegitima la lucha de miles de familias en todo el país.”

La ironía no tardó en materializarse en protesta creativa. Un grupo de madres buscadoras se disfrazaron del popular “Pato Merlín” para intentar ser recibidas por Sheinbaum en Palacio Nacional, portando carteles con fotos de sus familiares desaparecidos frente a elementos de seguridad en las inmediaciones del recinto presidencial. El mensaje era tan claro como devastador: si para entrar hay que ser un pato, aquí están los patos.

Las redes sociales se llenaron de críticas porque la presidenta decidiera recibir al pato pero no a familiares de desaparecidos que llevan desde el inicio del Mundial manifestándose y pidiendo una cita con ella en persona.


“En lugar de descalificar, debería preguntarse por qué seguimos en las calles”

La queja de las colectivas no es nueva, pero se ha agudizado. Los colectivos lamentaron que el gobierno federal mantenga una postura de confrontación con organismos internacionales que han advertido sobre la gravedad de la crisis. “En lugar de descalificar y minimizar, la Presidenta debería preguntarse por qué seguimos saliendo a las calles si su equipo asegura que está atendiendo el problema”, indicaron.

La pregunta tiene contexto: en abril de 2026, el Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada solicitó a la Asamblea General examinar la crisis en México, al advertir indicios de prácticas sistémicas que podrían constituir crímenes de lesa humanidad. En respuesta, el Gobierno Federal rechazó el pronunciamiento y lo calificó de “tendencioso”.

Mientras tanto, los colectivos advirtieron que solo 1% de los casos de desaparición son judicializados, y señalaron que son las propias familias quienes recorren campos, fiscalías, centros penitenciarios y oficinas gubernamentales en busca de indicios: “Porque en este país somos nosotras y nosotros mismos quienes buscamos, ante la negligencia, la incapacidad y la complicidad del Estado”.


El circo y el silencio

La presidenta Sheinbaum justificó la presencia del pato ante las críticas que calificaron el acto como un elemento de distracción política: “Es un asunto de humanismo, de que se conozca a la familia, quiénes son, su problemática”.

Nadie niega la dignidad de Carla Gómez, vendedora ambulante de 48 años, madre soltera y dueña del pato. Su historia merece visibilidad. Pero el contraste es imposible de ignorar: el gobierno que no puede atender a las madres buscadoras sí encontró tiempo, agenda y micrófonos para un pato de dos años con camiseta de la Selección.

Los colectivos lo dijeron con la contundencia que les da el dolor: ningún evento deportivo puede ni debe silenciar las demandas de localización, verdad, justicia y memoria que las familias llevan años exigiendo.

Más de 135 mil personas desaparecidas. Cuarenta y cinco casos nuevos cada día. Un 1% de judicialización. Y en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, un pato con calcetines.

La imagen lo dice todo.


Fuentes: Proceso, El Universal, El Informador, Infobae México, ABC7/AP, Nexos, El Porvenir.