
Buenavista, comunidad perteneciente al municipio de Santiago Yosondúa, en la región Mixteca de Oaxaca, vive una profunda crisis humanitaria luego de que más de 225 habitantes —entre mujeres, niñas, niños, adultos mayores y hombres— fueran obligados a abandonar sus hogares tras un ataque armado ocurrido el 18 de agosto de 2025, denunciaron sus pobladores. Según testimonios recabados, un grupo de personas armadas de la comunidad vecina de Santa María Yolotepec irrumpió en la localidad, disparando armas de fuego y provocando incendios que consumieron viviendas, vehículos y animales de corral, lo que obligó a las familias a buscar refugio en espacios públicos y en condiciones precarias desde entonces.
Las personas desplazadas han señalado que, pese a que han transcurrido 142 días desde los hechos, no han recibido garantías reales de seguridad ni un retorno digno a sus tierras, y que continúan viviendo sin acceso adecuado a servicios básicos, sufriendo las inclemencias del clima y la falta de protección. Manifestaron su exigencia al Gobierno del Estado de Oaxaca para que se garantice un retorno seguro y se castigue a los responsables de los hechos violentos.
El conflicto que dio origen al desplazamiento deriva de una disputa agraria de larga data entre Santiago Yosondúa y Santa María Yolotepec por más de mil 600 hectáreas de tierra en la zona, en la cual han existido tensiones y episodios de violencia recurrentes. Aunque existe un marco legal de propiedad que ha sido motivo de impugnaciones y amparos por ambas partes, la disputa ha escalado a un conflicto social con efectos directos sobre la población civil.
Autoridades estatales han informado que se mantiene activa una mesa de diálogo interinstitucional con acompañamiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y organismos de derechos humanos para atender el desplazamiento forzado interno de las familias afectadas, y han enviado informes a instancias federales sobre las acciones de atención humanitaria, diálogo comunitario y construcción de acuerdos que permitan una solución pacífica. En diciembre pasado, la Relatora Especial de la ONU sobre los Derechos Humanos de los Desplazados Internos visitó Oaxaca y sostuvo reuniones con miembros de la comunidad para conocer de primera mano la situación.
A pesar de estas gestiones, los desplazados sostienen que no existen condiciones seguras para regresar a sus hogares sin temor a nuevas agresiones, y han reiterado su llamado a las autoridades estatales y federales, incluso con acciones de protesta, para que se aceleren las garantías de retorno y se atiendan con urgencia sus demandas de justicia y seguridad.
La situación en Buenavista, en el corazón de la Mixteca oaxaqueña, pone de relieve los retos persistentes en materia de derechos humanos, seguridad y paz social en comunidades indígenas afectadas por conflictos agrarios prolongados, donde las respuestas institucionales y los procesos de diálogo aún no logran traducirse en soluciones efectivas para las familias desplazadas.