OAXACA, Oax., 8 de diciembre de 2025.– Entre cantos, flores, caminatas de varios días y profundas expresiones de fe comunitaria, miles de peregrinas y peregrinos arribaron hoy a Santa Catarina Juquila para celebrar a la Virgen de Juquila, una de las advocaciones marianas más arraigadas en Oaxaca y cuyo culto se ha extendido por todo el país.

Una devoción con siglos de historia

La veneración a la Virgen de Juquila se remonta al siglo XVI, cuando los frailes dominicos introdujeron una pequeña imagen tallada en madera que, con el tiempo, se convirtió en símbolo espiritual de la región chatina. La tradición oral cuenta que la imagen sobrevivió a un incendio que arrasó con la antigua capilla, hecho que reforzó su fama de milagrosa y la convirtió en objeto de peregrinación para comunidades indígenas, campesinas y urbanas.

Con el paso de los años, la festividad del 8 de diciembre —Día de la Inmaculada Concepción— se consolidó como un evento religioso-cultural de enorme relevancia. Familias enteras organizan caminatas desde Valles Centrales, la Costa, la Mixteca, Puebla, Morelos, la Ciudad de México y hasta Estados Unidos, en una muestra de arraigo y tradición que trasciende fronteras.

La celebración en 2025

Desde el fin de semana, los caminos que conducen al santuario observaron un flujo constante de peregrinaciones a pie, procesiones ciclistas y caravanas en motocicleta. Muchos iniciaron su recorrido bajo la lluvia y el frío de la temporada, portando estandartes, flores y veladoras, mientras otros realizaron la ruta Río Grande–Juquila, considerada una de las más demandantes.

Las autoridades municipales, en coordinación con Protección Civil estatal, implementaron operativos de seguridad, asistencia médica y orientación para visitantes, además de puntos de hidratación y módulos de información. También se reforzaron las medidas para controlar la venta ambulante y mantener libre el perímetro del templo.

En el santuario, las misas especiales iniciaron desde la madrugada, acompañadas de coros comunitarios, danzas tradicionales y ofrendas florales. El repique de campanas marcó el inicio de la celebración principal, donde el párroco destacó la importancia de la Virgen de Juquila como símbolo de esperanza, resiliencia y protección, especialmente para comunidades en situación de vulnerabilidad.

Un fenómeno religioso y cultural

No se trata solo de una festividad religiosa: la peregrinación a Juquila es un fenómeno cultural que integra lenguas, identidades y memorias colectivas. Para muchas familias, representa un ritual de paso, un agradecimiento por los ciclos cumplidos y la oportunidad de reencontrarse con sus raíces. En los mercados del municipio, artesanas y artesanos ofrecen textiles, veladoras, alebrijes, escapularios y figuras de madera que mantienen viva la tradición artesanal de la Costa oaxaqueña.

A las afueras del templo, grupos de música tradicional acompañan el flujo de visitantes, mientras las cocineras locales preparan mole, tamales y chocolate para quienes buscan reponer fuerzas antes de continuar su camino.

Un cierre de festividad que deja huella

Se espera que la afluencia continúe durante las próximas horas, así como el tránsito intenso en las carreteras que conectan con Juquila. Las autoridades reiteraron el llamado a mantener la precaución y a respetar los lineamientos de protección para garantizar un retorno seguro.

La celebración de este 8 de diciembre reafirma, una vez más, que Juquila no es solo un destino de fe: es un territorio simbólico donde la espiritualidad, la comunidad y la cultura convergen en uno de los rituales más significativos del sur de México.