
París, Francia, 19 de octubre de 2025.— En un hecho que ha conmocionado al mundo del arte y la cultura, un grupo de ladrones perpetró un robo de alto perfil en el Museo del Louvre, llevándose nueve piezas de joyería histórica relacionadas con Napoleón Bonaparte y Josefina de Beauharnais, en una operación que, según las autoridades francesas, fue “planificada con precisión militar”.
El golpe ocurrió durante la madrugada del viernes en la Galería Apolo, una de las más emblemáticas del museo parisino y conocida por albergar parte de las joyas de la Corona francesa y piezas del periodo imperial. La operación duró apenas siete minutos, tiempo suficiente para ingresar, romper vitrinas blindadas y desaparecer con las reliquias sin dejar rastros inmediatos.

Una ejecución impecable
De acuerdo con los primeros reportes de la Prefectura de Policía de París, los delincuentes entraron por un área en remodelación del ala norte del edificio, aprovechando un punto ciego en el sistema de videovigilancia temporalmente desconectado por obras de mantenimiento.
Usando herramientas de precisión y un montacargas de servicio, accedieron al nivel donde se ubica la Galería Apolo, rompieron las vitrinas con cargas de baja potencia —para evitar activar los sensores acústicos— y escaparon en scooters eléctricos por una salida lateral hacia el Bulevar du Palais, desde donde se incorporaron rápidamente a la autopista A6 rumbo al sur de Francia.
La policía estima que la operación contó con al menos cinco personas, entre ellas un conductor de apoyo y un posible cómplice interno. Los investigadores consideran que los autores tenían conocimiento detallado del diseño del museo y del sistema de seguridad, lo que apunta a una preparación de semanas o incluso meses.

Piezas históricas de valor incalculable
Entre las piezas robadas se encuentran una tiara de oro con diamantes perteneciente a Josefina, un broche imperial con águila napoleónica incrustada en zafiros, un reloj de bolsillo con iniciales NB, y una miniatura con retrato de Napoleón enmarcada en oro y esmalte.
Según el curador de artes decorativas del Louvre, Jean-Baptiste Fontaine, estas piezas “no solo tienen un valor monetario extraordinario, sino que representan un fragmento tangible de la historia de Francia y del poder simbólico del Imperio Napoleónico”.
La colección formaba parte de una exposición especial inaugurada en 2021, tras la restauración integral de la Galería Apolo, una de las más visitadas por su riqueza artística y por haber inspirado la construcción de la Galería de los Espejos de Versalles.

Evacuación y medidas de emergencia
El museo fue evacuado inmediatamente después de activarse las alarmas, sin que se reportaran heridos ni daños a otras obras. Los visitantes y el personal fueron desalojados en cuestión de minutos, y el Louvre permaneció cerrado durante más de 12 horas para la revisión forense y de seguridad.
En un comunicado, la dirección del museo lamentó el robo y aseguró que “el Louvre ha sido víctima de una agresión contra el patrimonio cultural universal”. También confirmó que ya colabora estrechamente con la Brigada de Patrimonio Artístico (OCBC, por sus siglas en francés) y la Interpol, en busca de recuperar las joyas sustraídas antes de que ingresen al mercado negro del arte.
Un golpe al corazón del patrimonio francés
El suceso ha provocado una ola de indignación en Francia, donde varios expertos y legisladores han cuestionado los protocolos de seguridad del museo más famoso del mundo. Algunos críticos compararon el episodio con el robo de la Mona Lisa en 1911, considerado hasta ahora el mayor escándalo en la historia del Louvre.
La ministra de Cultura, Claire Dufour, calificó el hecho como “una herida simbólica para Francia” y anunció la creación de una comisión especial para revisar los sistemas de protección en museos nacionales.
“Las joyas de Napoleón y Josefina son parte de nuestra memoria colectiva. No se trata solo de objetos, sino de símbolos de una época que marcó el rumbo de Europa”, expresó Dufour.
Misterio y fascinación global
Mientras las autoridades rastrean las rutas de escape, las redes sociales y los medios internacionales han bautizado el hecho como “el robo del siglo” o “el nuevo misterio del Louvre”, comparándolo con películas como El código Da Vinci o Ocean’s Eleven.
El museo reabrirá al público este domingo con medidas reforzadas, pero el caso sigue envuelto en misterio: ¿cómo burlaron los sistemas de seguridad más avanzados del mundo en menos de diez minutos?
Por ahora, solo queda una certeza: París vuelve a ser escenario de un crimen digno de la historia del arte.
