
San Luis Río Colorado, Sonora.– Un estudiante del Conalep de San Luis Río Colorado fue hospitalizado de emergencia luego de ingerir una sustancia corrosiva que presuntamente le ofrecieron dos compañeros, haciéndole creer que se trataba de agua. El caso ha generado conmoción nacional por sus similitudes con la reciente muerte de Carlos “Papayita” Gurrola en Coahuila.
De acuerdo con los primeros reportes médicos, el joven —alumno del taller de Electrónica— sufrió quemaduras internas en la garganta y el esófago, tras beber un líquido contenido en una botella de plástico que le entregaron como parte de una aparente broma.
Su madre relató que los médicos del IMSS confirmaron que no se trataba de alcohol etílico, como la escuela intentó hacer creer en un principio, sino de una sustancia corrosiva con potencial letal. “La pediatra me dijo que si hubiera tardado más en llegar, mi hijo no lo contaba”, declaró entre lágrimas a medios locales.
Mientras el joven se retorcía del dolor, según testigos, los agresores se burlaban de él. La dirección del plantel reconoció los hechos y aseguró que se activaron los protocolos médicos de emergencia; sin embargo, la familia ya interpuso una denuncia ante el Ministerio Público.
Los dos alumnos implicados fueron expulsados del Conalep mientras se desarrollan las investigaciones. La institución educativa informó que colaborará con las autoridades para esclarecer lo ocurrido y garantizar la seguridad del resto del alumnado.
El estudiante permanece hospitalizado y, aunque se encuentra estable, los médicos advierten que podría presentar secuelas permanentes debido a la gravedad de las lesiones internas.
Este caso ha reavivado la indignación social tras el fallecimiento de Carlos “Papayita” Gurrola, un joven trabajador de Torreón, Coahuila, quien perdió la vida el mes pasado luego de ingerir accidentalmente una sustancia tóxica colocada en su botella de agua, hecho que también se investiga por posible dolo.
La madre del alumno de San Luis Río Colorado exigió que se castigue a los responsables y se revise la legislación aplicable a menores de edad cuando cometen actos con alevosía y crueldad.
“No quiero venganza, quiero justicia. Si esto le pasó a mi hijo, mañana le puede pasar a otro”, declaró.
Organizaciones de padres de familia y colectivos contra la violencia escolar demandaron a las autoridades educativas acciones preventivas más firmes, incluyendo controles en laboratorios, campañas de sensibilización y protocolos de denuncia más claros.
Mientras tanto, el caso sigue bajo investigación por parte de la Fiscalía de Sonora, que busca determinar qué sustancia fue utilizada y si el ataque fue premeditado.
“Las aulas deben ser espacios de aprendizaje, no de terror”, advirtió la madre del joven, recordando que los responsables “sabían perfectamente lo que estaban haciendo”.