Destituyen a Dina Boluarte: Congreso aprueba quitarle Presidencia de Perú por incapacidad moral

Dina Boluarte es destituida de la Presidencia de Perú por el Congreso tras escándalos e inseguridad creciente

Lima, Perú.-  En un hecho histórico que profundiza la crisis institucional del país, el Congreso de la República del Perú destituyó la noche del jueves 9 de octubre a la presidenta Dina Boluarte por “permanente incapacidad moral”, con una votación casi unánime: 119 votos a favor, ninguno en contra y ninguna abstención. Posteriormente, el único voto restante también fue sumado a favor de la vacancia.

Boluarte, quien asumió el poder en diciembre de 2022 tras la destitución de Pedro Castillo, fue removida en medio de múltiples escándalos de corrupción, una ola creciente de criminalidad y un desplome total en su popularidad. Su caída representa otro capítulo más en la inestabilidad política que ha marcado la presidencia peruana en los últimos años, y la convierte en la sexta mandataria en dejar el cargo de forma anticipada desde 2018.

Una presidencia sin respaldo ni legitimidad

Dina Boluarte llegó a la Presidencia como vicepresidenta de Castillo, tras el fallido intento de autogolpe del exmandatario. Pese a provenir de un movimiento de izquierda, Boluarte giró rápidamente hacia alianzas con partidos de derecha, especialmente con el fujimorismo, con los que logró resistir seis intentos previos de destitución.

Sin embargo, su decisión de no convocar elecciones anticipadas y de mantenerse en el cargo hasta 2026, sumada a una dura represión de las protestas sociales que dejó más de 50 muertos, terminó por desgastar su ya frágil legitimidad.

Con una aprobación que apenas alcanzaba el 3% —y que entre los jóvenes llegó al 0%—, Boluarte se convirtió en una figura impopular incluso para los partidos que la respaldaban, quienes finalmente optaron por retirarle su apoyo ante la cercanía de las elecciones generales y el creciente costo político de sostenerla.

Escándalos, cirugías y “Rolexgate”

La expresidenta enfrentó múltiples investigaciones por presunta corrupción. Uno de los casos más sonados fue el denominado “Rolexgate”, en el que se la acusa de haber recibido relojes de lujo y otros objetos de valor sin justificación. También fue investigada por haberse sometido a cirugías estéticas sin informar al Congreso y por supuestamente haber falsificado documentos durante su convalecencia.

Estas acusaciones, sumadas a una imagen de falta de transparencia, provocaron que incluso el respaldo de los sectores más conservadores del Congreso se evaporara.

 

Auge de la violencia e inseguridad: el golpe final

El detonante de la vacancia fue el incremento alarmante de la criminalidad en el país. Un paro de transporte urbano en Lima, motivado por extorsiones y asesinatos de choferes —más de 180 solo en lo que va del año—, paralizó la capital a inicios de octubre. A esto se sumó el ataque armado en un concierto de la reconocida agrupación musical Agua Marina, en un club militar, hecho que fue interpretado como una señal de que ni los espacios más protegidos del país estaban a salvo.

El Ministerio del Interior había decretado estados de emergencia en distintas regiones, desplegado a las fuerzas armadas y reforzado la presencia policial, pero los niveles de violencia siguieron en aumento.

Caída acelerada y consecuencias legales

Tras la vacancia, Dina Boluarte reapareció brevemente ante los medios para desmentir que buscara asilo político. “No he pedido asilo ni lo voy a pedir”, declaró ante su vivienda en Lima.

La Fiscalía, por su parte, activó de inmediato dos investigaciones: una por lavado de activos durante la campaña electoral de 2021 y otra por negociación incompatible. El fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, anunció que se solicitará un impedimento de salida del país, señalando que la protección constitucional de la que gozaba Boluarte ya no aplica.

Una transición con más preguntas que certezas

José Jerí, congresista del partido de centroderecha Somos Perú, asumió de manera provisional la jefatura del Estado tras jurar en una ceremonia de urgencia. Mientras tanto, el país enfrenta una nueva etapa de incertidumbre política, con sectores ciudadanos exigiendo elecciones anticipadas, una reforma del Congreso y el fin de lo que muchos consideran una “clase política desconectada de la ciudadanía”.

En su discurso de despedida, interrumpido por la transmisión oficial de la juramentación de Jerí, Boluarte no ofreció autocrítica. En cambio, aseguró que su salida pone en riesgo la estabilidad democrática y reivindicó los supuestos logros de su administración.

La historia de Dina Boluarte se suma así a la larga lista de presidentes peruanos que han salido del poder entre escándalos, crisis políticas o protestas masivas. En un país donde la gobernabilidad parece efímera, la búsqueda de una salida institucional sostenible y creíble vuelve a ser una tarea urgente.

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