
La Guelaguetza 2025, considerada la máxima fiesta étnica de México, ha dejado un sabor amargo entre el sector hotelero de Oaxaca. A días de celebrarse las ediciones oficiales en el Auditorio Guelaguetza, empresarios del hospedaje reportan una caída histórica en la ocupación, que no supera el 50 % en hoteles del Centro Histórico, cuando en años anteriores se alcanzaban niveles cercanos al 100 %.
La presidenta de la Asociación de Hoteles y Moteles de Oaxaca, Gualberta Rodríguez Santos, calificó el escenario como “crítico” y alertó que, de las más de 7,500 habitaciones registradas en la capital, menos de la mitad han sido reservadas para esta temporada, lo que representa la peor cifra en al menos dos décadas. Esta situación ha provocado cancelaciones de servicios, pérdida de empleos temporales y fuertes afectaciones económicas para decenas de negocios ligados al turismo.
Las causas del desplome son diversas. Por un lado, se señala la baja liquidez entre visitantes nacionales, quienes priorizan otros destinos o evitan gastos durante el periodo de inflación. Por otro lado, el sector responsabiliza al auge de plataformas digitales de hospedaje como Airbnb, que han captado una parte significativa del turismo sin ofrecer garantías fiscales ni sanitarias. Esta competencia desleal ha debilitado a los hoteles tradicionales que sí cumplen con requisitos legales, pago de impuestos y estándares de higiene.
La Asociación de Hoteles y Moteles urgió a las autoridades a aplicar la reforma a la Ley de Turismo del Estado, aprobada en noviembre de 2024, que establece lineamientos y obligaciones para el hospedaje por plataformas digitales. A pesar de estar vigente, dicha normativa no ha sido reglamentada ni aplicada, lo que permite que la informalidad siga operando sin restricciones.
En contraste, la Secretaría de Turismo de Oaxaca mantiene una perspectiva optimista. De acuerdo con sus proyecciones, se espera una derrama económica de entre 614 y 638 millones de pesos, con la llegada de entre 34 mil y 138 mil turistas durante todo el periodo festivo. También anticipan una ocupación hotelera promedio del 83 %, aunque estas cifras han sido cuestionadas por el sector privado ante la baja reservación registrada hasta ahora.
La incongruencia entre las cifras oficiales y la realidad vivida por los hoteleros ha generado preocupación. Muchos negocios advierten que, si esta tendencia continúa, podría ser insostenible sostener la infraestructura turística en futuras ediciones, pues los gastos fijos, la baja demanda y la informalidad terminarán por asfixiar a un sector clave para la economía oaxaqueña.