Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, la deuda pública de México alcanzó niveles históricos, situándose en 17.4 billones de pesos, equivalentes al 51.4% del Producto Interno Bruto (PIB). Este incremento se traduce en una deuda per cápita de 131,738 pesos, lo que representa un aumento del 17.5% (19,596 pesos) en comparación con el cierre del sexenio anterior, cuando la deuda por persona era de 112,141 pesos. 

Este alto endeudamiento se produce en un contexto de ingresos públicos débiles y mayores presiones en el gasto, lo que plantea desafíos significativos para la estabilidad fiscal del país. A pesar de las promesas de no incrementar la deuda y de implementar una política de austeridad, el gobierno de López Obrador aumentó el gasto público a niveles sin precedentes, financiándolo con un déficit considerable que ha dejado a cada mexicano con una carga financiera mayor. 

Además, los fondos de emergencia de México se redujeron significativamente durante la administración anterior, pasando de 9,420 pesos per cápita al cierre del sexenio de Peña Nieto a solo 4,190 pesos por persona, una disminución del 55%. Esta reducción limita la capacidad del gobierno para responder a situaciones inesperadas, como una recesión económica. 

Claudia Sheinbaum, quien asumió la presidencia en octubre de 2024, enfrenta el desafío de manejar este elevado nivel de endeudamiento. Su administración ha propuesto un ajuste fiscal significativo para 2025, con el objetivo de reducir el déficit público y estabilizar la deuda. Sin embargo, expertos señalan que las proyecciones económicas del gobierno son optimistas y que alcanzar las metas fiscales propuestas requerirá medidas adicionales. 

La situación actual subraya la necesidad de una gestión fiscal prudente y transparente para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas y evitar que las futuras generaciones enfrenten cargas financieras insostenibles.