
Un crucero holandés varado en el Atlántico con tres muertos, ocho casos de hantavirus y 147 personas confinadas a bordo devolvió este virus al centro de la atención mundial. El 2 de mayo de 2026, la OMS recibió la notificación del brote a bordo del MV Hondius, que transportaba 147 pasajeros y tripulantes. Al 4 de mayo, siete casos habían sido identificados, incluyendo tres muertes, un paciente en estado crítico y tres personas con síntomas leves.
Pero para entender por qué este brote es distinto a cualquier otro, primero hay que entender qué es el hantavirus y por qué una de sus cepas rompe todas las reglas.
Qué es y de dónde viene
El hantavirus es un grupo de virus transportados por roedores que puede causar enfermedades graves en humanos. Las personas se infectan generalmente a través del contacto con roedores infectados o su orina, excrementos o saliva.
Antes de 1990 se creía que los hantavirus estaban restringidos a Asia y Europa. Esa percepción cambió en 1993 cuando un brote en la región donde se unen Nuevo México, Arizona, Colorado y Utah llevó al descubrimiento del Síndrome Pulmonar por Hantavirus en el Nuevo Mundo, tras la muerte de jóvenes previamente sanos con acumulación súbita de líquido en los pulmones. Desde entonces se sabe que el virus existe en prácticamente todo el continente americano.
Hoy sus zonas de mayor riesgo son Asia Oriental, Europa del Este y el Cono Sur de América Latina. Rusia reporta un promedio de más de 164,000 casos anuales, la mayor carga del mundo, seguida de China con aproximadamente 10,000 casos por año.
Cómo se contagia
La vía principal de infección es la inhalación. El virus se vuelve aéreo cuando materiales contaminados, como excremento seco de roedores, son perturbados en espacios cerrados o mal ventilados, permitiendo que aerosoles infecciosos sean inhalados hacia los pulmones. También puede transmitirse por contacto directo con secreciones de roedores a través de mucosas o heridas en la piel.
Lo importante es esto: en la mayoría de los casos, los hantavirus resultan en una infección sin salida. Un humano se infecta tras el contacto con excrementos de animales, pero no lo transmite a nadie más. El ser humano es un accidente biológico para el virus, no su destino.
La excepción que lo cambia todo
La única excepción documentada es el virus Andes, endémico de Argentina y Chile, que ha mostrado transmisión interpersonal en brotes ocurridos en 1996, 1997, 2004 y 2014, siempre en exposiciones estrechas y prolongadas.
El antígeno del virus Andes ha sido detectado en las células secretoras de las glándulas salivales de humanos infectados, y el riesgo de contagio es mayor en personas con contacto íntimo estrecho, lo que sugiere que la saliva está involucrada en la transmisión.
La transmisión interhumana ocurre por contacto estrecho cuando la persona enferma se encuentra en el período prodrómico, es decir, en la fase inicial de la enfermedad. Ahí está el peligro real: el paciente parece tener una gripe común y ya puede ser contagioso.
Aun así, la transmisión ocurre en contextos muy concretos de contacto estrecho y prolongado. No es comparable con virus como la gripe, la COVID-19 o el sarampión.
El brote del MV Hondius
El crucero partió de Ushuaia, Argentina, región endémica del virus Andes. Un laboratorio que trabaja con la OMS confirmó mediante prueba PCR que la cepa detectada a bordo es precisamente el virus Andes, la única conocida por poder transmitirse entre humanos. La detección fue realizada por el Centro de Enfermedades Virales Emergentes de los Hospitales Universitarios de Ginebra.
Tres personas han muerto: una pareja neerlandesa y un ciudadano alemán. Un ciudadano británico permaneció en cuidados intensivos en Sudáfrica, aunque con signos de mejoría. Casi 150 personas, incluyendo 17 estadounidenses, permanecieron varadas en el barco.
Las autoridades de Cabo Verde no permitieron el desembarco por carecer de infraestructura sanitaria suficiente. España autorizó la llegada de la embarcación al puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife, en medio de una disputa entre el Gobierno central y las autoridades regionales de Canarias. Tres casos sospechosos fueron evacuados en aviones ambulancia hacia los Países Bajos.
Las autoridades sanitarias internacionales han subrayado que el brote no representa un riesgo generalizado para la salud pública, y que la capacidad de contagio del virus Andes, aunque real, es considerablemente más baja que la de cualquier virus respiratorio pandémico.
Sin vacuna, sin antiviral
Hasta hoy no existe ninguna vacuna aprobada contra el virus Andes ni un tratamiento antiviral específico para el síndrome pulmonar por hantavirus. El manejo es exclusivamente de soporte: ventilación mecánica, estabilización hemodinámica y, en los casos más graves, oxigenación por membrana extracorpórea. Nuevos desarrollos en vacunas de ADN y ARNm han mostrado resultados prometedores, pero ninguno cuenta aún con aprobación regulatoria.
La prevención sigue siendo la única herramienta disponible: evitar el contacto con roedores y sus secreciones, usar protección respiratoria al limpiar espacios cerrados en zonas de riesgo, y consultar a un médico ante cualquier fiebre en las semanas posteriores a un viaje rural por el Cono Sur de América Latina.
Fuentes: OMS, OPS/PAHO, CDC, NIH/NCBI, Infobae, CNN en Español, La Nación Argentina, Gaceta Médica. Fecha: 6 de mayo de 2026.