
Ciudad de México / Oaxaca, 8 de marzo de 2026.
Cada 8 de marzo, miles de mujeres marchan en ciudades de todo el mundo para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, una fecha dedicada a visibilizar las desigualdades de género, exigir justicia frente a la violencia y reivindicar derechos históricos. En estas movilizaciones, los colores que predominan en la ropa, pañuelos, carteles y maquillaje no son casuales: cada uno representa una causa o etapa de las luchas feministas.
Aunque el morado es el tono más reconocido del movimiento, en distintas regiones del mundo se han sumado otros colores que reflejan demandas específicas, memorias colectivas o campañas internacionales.
El morado, símbolo histórico del feminismo
El morado o púrpura es considerado el emblema principal del movimiento feminista a nivel global. Su uso se remonta a las primeras luchas por los derechos políticos de las mujeres a finales del siglo XIX y principios del XX.
Uno de los antecedentes más citados se encuentra en el movimiento sufragista del Reino Unido, particularmente en la organización Women’s Social and Political Union (WSPU), fundada en 1903 por Emmeline Pankhurst. Las sufragistas adoptaron tres colores para representar su causa: púrpura, blanco y verde. Según los propios documentos de la organización, el púrpura simbolizaba dignidad y justicia, el blanco representaba pureza y el verde esperanza.
Con el paso del tiempo, el púrpura o morado fue el color que más trascendió y terminó asociándose globalmente con la lucha feminista.
Otra referencia histórica que suele mencionarse es el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist en Nueva York en 1911, donde murieron 146 personas —la mayoría mujeres migrantes que trabajaban en la industria textil— tras quedar atrapadas en el edificio. Aunque algunos relatos populares señalan que el humo del incendio era de color púrpura debido a las telas almacenadas en la fábrica, historiadores han señalado que no existe evidencia concluyente de este hecho. Sin embargo, el evento sí se convirtió en un símbolo de las luchas laborales y de derechos de las mujeres trabajadoras.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, el morado se consolidó como el color central del feminismo durante las protestas por igualdad de derechos, acceso al trabajo, participación política y el fin de la violencia de género.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) también adoptó el morado como color representativo del Día Internacional de la Mujer, lo que contribuyó a su difusión global.
Actualmente, en marchas y movilizaciones del 8 de marzo, el morado aparece en pañuelos, banderas, ropa, maquillaje y pancartas, simbolizando la lucha histórica por la igualdad, la justicia y la dignidad de las mujeres.
Verde: la “marea verde” por los derechos reproductivos
El verde se popularizó en América Latina a partir del movimiento por el aborto legal, seguro y gratuito en Argentina, donde organizaciones feministas adoptaron el pañuelo verde como símbolo de la campaña nacional por el derecho a decidir.
Con el tiempo, el color se extendió a otros países de la región y se convirtió en un referente de las luchas por los derechos sexuales y reproductivos, así como de la autonomía de las mujeres sobre sus cuerpos.
Naranja: la campaña global contra la violencia
El naranja está ligado a la campaña “ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres”, impulsada por ONU Mujeres. Este color busca representar un futuro libre de violencia y se utiliza especialmente durante los 16 días de activismo contra la violencia de género, que se realizan cada año entre noviembre y diciembre.
En diversas movilizaciones feministas también se utiliza para visibilizar la urgencia de erradicar la violencia contra mujeres y niñas.
Rosa: memoria de víctimas de feminicidio
En algunos países de América Latina, especialmente en México, el rosa se ha convertido en un símbolo de memoria para las víctimas de feminicidio.
El color está asociado a las cruces rosas colocadas en Ciudad Juárez desde la década de 1990, que recuerdan a mujeres desaparecidas y asesinadas en esa ciudad fronteriza. Desde entonces, el tono se utiliza en protestas, altares y manifestaciones para exigir justicia.
Negro: duelo y protesta
El negro representa el luto por las víctimas de violencia feminicida y también funciona como símbolo de protesta colectiva.
En diversas marchas se usa para expresar dolor, resistencia y solidaridad, además de ser un color adoptado por movimientos feministas radicales y colectivos de acción directa.
Los colores del 8M en las marchas
Durante las movilizaciones del 8 de marzo, estos colores suelen combinarse en pancartas, pañuelos, ropa y maquillaje, creando una identidad visual que refleja la diversidad de demandas dentro del movimiento feminista.
En México, donde cada año miles de mujeres salen a las calles para exigir el fin de los feminicidios, la violencia y la desigualdad, el morado y el verde se han convertido en los tonos predominantes de las marchas.
Más que una estética, los colores del 8M representan historias de lucha, memoria colectiva y demandas por igualdad y justicia en todo el mundo.
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