
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la destitución de Kristi Noem como titular del Department of Homeland Security (DHS) y su reemplazo por el senador republicano Markwayne Mullin. La decisión representa uno de los cambios más relevantes en el gabinete durante el segundo mandato del mandatario estadounidense.
Trump informó que Mullin asumirá el cargo a partir del 31 de marzo de 2026, mientras que Noem permanecerá en la administración federal al ser designada enviada especial para la iniciativa “Escudo de las Américas”, un nuevo proyecto de seguridad hemisférica que será presentado oficialmente en Florida.
Cambio tras semanas de críticas
La salida de Noem ocurre después de una serie de audiencias tensas en el Congreso, en las que legisladores cuestionaron la gestión del DHS, especialmente en materia de control migratorio y seguridad fronteriza.
Su gestión también fue objeto de controversia por una campaña publicitaria de aproximadamente 200 millones de dólares dirigida contra la migración irregular, la cual generó críticas por presuntos conflictos de interés y por haber sido presentada por la funcionaria como aprobada por Trump, algo que el propio mandatario negó posteriormente.
Además, la titular enfrentó cuestionamientos políticos tras operativos migratorios que derivaron en incidentes mortales y un creciente debate público sobre el enfoque de la política migratoria del gobierno federal.
Nuevo liderazgo en Seguridad Nacional
Trump defendió la designación de Mullin destacando su experiencia política y su respaldo a las políticas de seguridad fronteriza de la administración. El senador por Oklahoma, conocido por su postura firme en temas de seguridad y migración, deberá asumir el control de una de las agencias federales más grandes de Estados Unidos, encargada de la protección fronteriza, la gestión migratoria y la respuesta ante emergencias nacionales.
La reestructuración ocurre en un momento de alta presión política sobre la política migratoria y de seguridad nacional, mientras el Congreso debate el financiamiento del DHS y la estrategia del gobierno frente a crisis internacionales y de seguridad interna.
El movimiento marca el primer cambio importante en el gabinete de Trump desde su regreso a la presidencia en 2025, y refleja ajustes en la estrategia de seguridad de la Casa Blanca en medio de un clima político cada vez más polarizado.