A partir del 1 de enero de 2026 entró en vigor el nuevo salario mínimo en México, tras la aprobación de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI), con un incremento del 13% en la mayor parte del país. Con este ajuste, el salario mínimo general pasó a 315.04 pesos diarios, lo que equivale a más de 9,500 pesos mensuales, beneficiando de manera directa a aproximadamente 8.5 millones de trabajadoras y trabajadores que perciben este ingreso como base.

En la Zona Libre de la Frontera Norte, donde el costo de vida es más elevado, el salario mínimo se fijó en 440.87 pesos diarios, permitiendo un ingreso mensual superior a los 13 mil pesos, con el objetivo de fortalecer el poder adquisitivo y acercar el ingreso laboral a la cobertura de hasta dos canastas básicas, de acuerdo con estimaciones oficiales.

Este aumento forma parte de la política salarial implementada en los últimos años para recuperar el poder adquisitivo de la clase trabajadora, impactado durante décadas por la inflación y la pérdida de valor real del salario. Además de mejorar el ingreso directo, el salario mínimo funciona como referencia para diversos cálculos laborales, como indemnizaciones, multas y algunas prestaciones, por lo que su incremento tiene efectos indirectos en otros ámbitos del mercado laboral.

Autoridades laborales han reiterado que el nuevo salario mínimo es de cumplimiento obligatorio para todos los empleadores desde el primer día del año, y que el incumplimiento puede derivar en sanciones conforme a la Ley Federal del Trabajo. Con este ajuste, el gobierno federal busca avanzar hacia un salario que garantice condiciones de vida más dignas, reducir la desigualdad y fortalecer la economía familiar en un contexto de constantes presiones inflacionarias.