Ciudad de México, 16 de noviembre de 2025.- El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, ocurrido el 1 de noviembre en la plaza central del municipio, volvió a exhibir las debilidades del sistema policial en México, particularmente en la capacitación destinada a proteger a funcionarios y responder ante agresores. Así lo señalaron especialistas en seguridad consultados, quienes coincidieron en que el desempeño de los policías municipales involucrados refleja carencias profundas y persistentes.

Un video difundido en redes sociales muestra el momento en que varios policías forcejean con el presunto asesino de Manzo, un adolescente de 17 años identificado como Víctor Manuel “N”, originario de Paracho. En la grabación se escucha una detonación y el joven se desploma, lo que generó cuestionamientos sobre la actuación policial. La Fiscalía General de Michoacán investiga las circunstancias en las que ocurrió el disparo, confirmó el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.

Para el consultor en seguridad Alberto Guerrero Baena, la escena pone en evidencia “un caldo de cultivo entre la falta de capacitación, la ausencia de formación especializada en protección a servidores públicos y la carencia de criterios claros sobre el uso legítimo de la fuerza”. El especialista subrayó que, en la mayoría de los municipios, los alcaldes recurren a policías locales como escoltas sin que estos reciban entrenamiento adecuado para funciones ejecutivas o tácticas de contención.

Guerrero Baena recordó que el proceso de formación policial contemplado por el Sistema Nacional de Seguridad Pública dura 972 horas —aproximadamente seis meses— y carece de módulos especializados esenciales para tareas de protección a funcionarios o protocolos avanzados de intervención. “Sí evidencia la poca preparación que tenían los elementos encargados del primer círculo de seguridad del alcalde”, señaló.

La falta de coordinación entre corporaciones también fue destacada por el consultor Carlos Mendoza, quien señaló que en el operativo de seguridad de Manzo participaban 14 elementos de la Guardia Nacional asignados a labores de vigilancia periférica. “No sólo falló su escolta inmediata, sino también las instancias federales encargadas de reforzar el perímetro”, afirmó. Para Mendoza, el caso refleja deficiencias estructurales en los esquemas de ingreso, permanencia y especialización dentro de las instituciones de seguridad pública.

El especialista advirtió que, durante el Festival de las Velas —evento al que asistió Manzo el día del ataque— no se observó la aplicación de protocolos para recorridos públicos ni una coordinación clara entre policías municipales y fuerzas federales. Además, resaltó que los escoltas debieron haber neutralizado y puesto a disposición del Ministerio Público al agresor para obtener información clave, situación que no ocurrió según los videos difundidos. “En su lugar, se les ve increpándolo con insultos, lo cual es contrario a cualquier procedimiento profesional”, añadió.

Carlos Manzo había asumido la presidencia municipal de Uruapan en septiembre de 2024. Su gobierno operaba en una región marcada por la presencia de grupos criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación y Los Viagras, señaló recientemente el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch.

Para los especialistas, el homicidio del alcalde y la actuación posterior de los agentes que lo resguardaban revelan un problema mayor: un sistema de seguridad fragmentado, con escasa profesionalización y sin protocolos homogéneos que garanticen protección adecuada a autoridades y ciudadanía.