
Ciudad de México / Juxtlahuaca, Oax., 13 de octubre de 2025.– “¡Alto a la guerra contra el pueblo triqui en resistencia! ¡Retorno seguro con garantías para todas las familias desplazadas!”. Con estas consignas, familias triquis desplazadas de Tierra Blanca Copala e integrantes del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui Independiente (MULTI) realizaron una manifestación en la Ciudad de México para exigir al Estado mexicano el retorno seguro a sus comunidades y justicia por los asesinatos ocurridos en la región triqui.
La protesta se llevó a cabo este lunes, en el marco del Día de la Resistencia Indígena (12 de octubre), y fue convocada por la Unidad Nacional Independiente y en Resistencia (UNIR). Decenas de personas desplazadas, junto con colectivos solidarios, marcharon hacia el centro de la capital del país, denunciando el abandono gubernamental y la falta de cumplimiento de los acuerdos alcanzados en las mesas de diálogo con las autoridades federales y estatales.
Cuatro años de desplazamiento y promesas incumplidas
Desde diciembre de 2020, más de 500 personas originarias de Tierra Blanca Copala, en el municipio de Santiago Juxtlahuaca, fueron víctimas de desplazamiento forzado a causa de la violencia armada entre grupos que operan en la región triqui. Pese a múltiples llamados al diálogo y a la intervención de instancias federales, las familias continúan sin poder regresar a su comunidad.
De acuerdo con el MULTI, el próximo mes se cumplirá un año desde que las mesas de trabajo con el gobierno fueron abandonadas, sin avances en las garantías para el retorno ni en la investigación de los crímenes cometidos contra los líderes comunitarios.
“Los gobiernos disfrazan la violencia como un ‘conflicto interno’ o un ‘problema entre comunidades’, pero sabemos que el Estado ha financiado, armado y protegido a grupos caciquiles y paramilitares que siembran el miedo en nuestras tierras”, denunciaron los manifestantes a través de un pronunciamiento leído frente a medios de comunicación.
Denuncian impunidad y omisión del Estado
El MULTI señaló que la falta de justicia y el silencio institucional han permitido que persista la violencia en la región. Desde 2020, se han documentado múltiples asesinatos y ataques armados contra integrantes de comunidades triquis que permanecen desplazadas, sin que las autoridades hayan detenido a los responsables ni garantizado seguridad en el territorio.
“Mientras no haya justicia ni desarme de los grupos armados, el retorno sería una sentencia de muerte”, advirtió uno de los representantes del movimiento.
Las familias exigieron la presencia permanente de observadores de derechos humanos, el desmantelamiento de los grupos paramilitares y la reparación integral a las víctimas del desplazamiento forzado, además de la reanudación inmediata de las mesas tripartitas entre el gobierno federal, estatal y las organizaciones del pueblo triqui.
Un reclamo que trasciende Oaxaca
Organizaciones acompañantes recordaron que la situación de los pueblos triquis es uno de los casos más graves de desplazamiento forzado interno en México, y forma parte de una crisis humanitaria que afecta a comunidades indígenas en Chiapas, Guerrero y Michoacán.
“El desplazamiento forzado no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una política estructural de despojo y violencia contra los pueblos originarios”, afirmó una vocera de la UNIR durante la movilización.
Las y los manifestantes reiteraron su exigencia de verdad, justicia y retorno con garantías, advirtiendo que continuarán movilizándose “hasta que el gobierno deje de ser cómplice del dolor y el olvido”.
El grito de resistencia triqui volvió a escucharse en las calles de la capital, recordando que, tras casi cuatro años de exilio, las familias desplazadas de Tierra Blanca Copala siguen esperando lo que el Estado les prometió: volver a casa con vida y en paz.