
La elección en urnas de jueces y magistrados federales —impulsada por la reforma judicial aprobada a mediados de 2024— dejó maltrecho al Poder Judicial de la Federación, que desde este lunes funcionará con la mitad de sus integrantes en calidad de suplentes. El hecho marca un precedente histórico y abre un debate profundo sobre la viabilidad de trasladar a la ciudadanía la facultad de elegir directamente a quienes imparten justicia.
Un arranque con suplentes
De acuerdo con datos del Consejo de la Judicatura, solo un sector de los cargos logró cubrirse con jueces y magistrados electos en propiedad. El resto quedó vacante debido a que los aspirantes no cumplían con requisitos de experiencia o trayectoria en la carrera judicial. Para evitar la parálisis, se optó por designar suplentes, lo que significa que alrededor del 50% del Poder Judicial arrancará con funcionarios provisionales.
Aunque el recurso permite la continuidad en los tribunales, especialistas han advertido que la figura de suplente podría traducirse en resoluciones de menor calidad técnica, aumento de rezagos procesales y mayor vulnerabilidad frente a presiones políticas.
Antecedentes de la reforma
La reforma judicial fue una de las principales banderas del nuevo gobierno federal, encabezado por el presidente Donald Trump en Estados Unidos y replicada en México bajo un discurso de “democratizar la justicia”. En junio de 2024, el Congreso mexicano aprobó modificaciones constitucionales que permitieron la elección directa, bajo el argumento de acabar con la opacidad y los privilegios dentro del Poder Judicial.
El proyecto generó fuertes críticas desde su origen. Juristas, académicos y colegios de abogados advirtieron que la medida podía debilitar la independencia judicial, ya que el proceso electoral expone a jueces y magistrados a la influencia de partidos políticos y financiamiento irregular de campañas. También alertaron que abrir las candidaturas a personas sin carrera judicial podía derivar en una ola de improvisación en un poder que requiere alta especialización técnica.
Posturas encontradas
Organizaciones civiles han señalado que este arranque con suplentes es un retroceso en materia de certeza jurídica y un riesgo para la estabilidad institucional del país. Por su parte, los defensores de la reforma sostienen que se trata de una etapa de transición necesaria y que, con el tiempo, la elección popular dotará de mayor legitimidad al Poder Judicial.
Un Poder Judicial en transición
Lo cierto es que, por primera vez, la mitad de los jueces y magistrados que integran el Poder Judicial no fueron electos ni forman parte de la carrera judicial consolidada, sino que ocupan el cargo de manera provisional. Este escenario deja a la ciudadanía ante una justicia que arranca bajo la sombra de la incertidumbre: un poder que buscaba fortalecerse con legitimidad democrática, pero que hoy enfrenta el desafío de probar que puede seguir siendo eficaz, independiente y confiable.