
12 de julio de 2025. — En un nuevo episodio de tensiones bilaterales, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este sábado una amenaza directa al Gobierno de México: imponer un arancel del 30 por ciento a todos los productos que ingresen a territorio estadounidense si no logra frenar la operación de los cárteles del narcotráfico.
El anuncio lo hizo durante un mitin en Ohio, donde el mandatario republicano acusó a México de ser “un refugio de criminales que envenenan a nuestra juventud con fentanilo y otras drogas”. Trump no aclaró si los aranceles incluirían a las mercancías que circulan bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo que ha generado incertidumbre en los mercados y preocupación en sectores empresariales de ambos países.
“Si México no toma acciones reales para destruir a los cárteles, el 1 de agosto empezamos: 30% de tarifa a todo lo que entre por su frontera. Se acabó el juego blando”, sentenció Trump ante una multitud, recibiendo ovaciones.
Preocupación en México
Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió horas después en conferencia matutina. Sin mencionar directamente a Trump, subrayó que “la cooperación debe estar basada en el respeto mutuo, no en amenazas” y aseguró que su gobierno ha intensificado los operativos de seguridad para contener el tráfico de drogas.
Empresarios mexicanos manifestaron preocupación ante la posible medida. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) advirtió que un arancel unilateral violaría los términos del T-MEC y podría detonar un litigio comercial de gran escala.
Reacciones en EE.UU.
En Washington, expertos en comercio internacional señalaron que la aplicación de tarifas sin justificación comercial podría desatar represalias y dañar cadenas de suministro críticas, sobre todo en sectores como el automotriz, agroalimentario y electrónico.
No obstante, en el círculo cercano a Trump consideran que esta es una medida popular rumbo a las elecciones de medio término en noviembre, donde el republicano busca fortalecer su narrativa de “mano dura” en seguridad y comercio.
¿Qué sigue?
Por ahora, la Casa Blanca no ha emitido detalles formales ni documentos oficiales que aclaren los alcances de la medida. Sin embargo, fuentes en el Departamento de Comercio indicaron que se está evaluando la aplicación de los aranceles como un instrumento de “presión política” y no necesariamente como una acción inmediata de política comercial.
Mientras tanto, analistas prevén volatilidad en los mercados financieros mexicanos y una posible caída en la inversión extranjera si el conflicto escala.