
11 de julio de 2025 — Un supuesto evento privado en el Castillo de la Bella Durmiente, en Disneyland París, terminó en un escándalo internacional y en una investigación penal por posible explotación infantil, fraude y lavado de dinero.
El pasado 21 de junio, poco antes de la apertura oficial del parque, personal de Disney detectó irregularidades durante lo que se presentó como una “boda privada”. Los organizadores habían alquilado el espacio exclusivo por una suma cercana a los 130,000 dólares, movilizando a unos 200 invitados —alrededor de 100 adultos y 100 menores— desde distintos puntos de Europa.
Lo que parecía un montaje de cuento, con sillas blancas, trío de violines, decoración floral y un pastel monumental, tomó un giro perturbador cuando el personal notó que la “novia” era una niña ucraniana de apenas nueve años, vestida de blanco y caminando con dificultad sobre tacones. El “novio” era un ciudadano británico de 39 años, identificado como Jacky Jhaj, quien tiene antecedentes en su país por delitos sexuales.
De inmediato, Disney notificó a las autoridades y canceló el evento. La policía francesa arrestó al británico, a la madre de la menor —una mujer ucraniana de 41 años que declaró que “solo quería que su hija se sintiera como una princesa”— y a otros dos organizadores de origen letón.
Investigación en marcha
La fiscalía de Meaux confirmó que la menor fue examinada por médicos y no presentó signos de violencia física ni coacción aparente. Sin embargo, la investigación sigue abierta por posibles delitos de corrupción de menores, lavado de dinero y suplantación de identidad.
Según medios como Le Parisien, The Guardian y El País, los asistentes al evento recibieron pulseras con los nombres “Margo y Jack”, mientras algunos testigos confesaron haber creído que se trataba de una boda real. Investigaciones preliminares sugieren que varios invitados fueron contratados como figurantes, lo que ha abierto nuevas líneas de investigación sobre redes de fraude y explotación.
Respuesta de Disneyland París
Disneyland París emitió un comunicado en el que afirmó haber actuado “con la máxima rapidez” para proteger a la menor y colaborar con las autoridades francesas. “La seguridad de todos nuestros visitantes, especialmente de los menores, es nuestra prioridad absoluta”, señaló la empresa.
El caso ha causado indignación en Europa y ha reavivado el debate sobre la protección de menores en espacios privados, así como los controles sobre alquiler de locaciones para eventos exclusivos.
Hasta el momento, los cuatro detenidos permanecen bajo custodia y se prevé que en los próximos días se presenten cargos formales ante un juez. La policía británica también colabora en el caso, dado que el principal acusado tiene antecedentes en su país.
Contexto internacional
Este hecho se suma a una serie de investigaciones recientes en Europa sobre redes que utilizan eventos aparentemente legales para encubrir delitos. Organismos internacionales de protección infantil han exigido reforzar los controles en la organización de celebraciones privadas, especialmente cuando involucran menores.
La opinión pública sigue atenta a los avances del caso, mientras Disneyland París evalúa endurecer sus políticas de renta privada para evitar que una situación semejante vuelva a ocurrir.