Aumento de temperatura en el Valle de Oaxaca incrementa el consumo de agua potable y agrava crisis hídrica

El Valle de Oaxaca enfrenta un aumento en la temperatura de hasta 2 grados Celsius por encima del promedio histórico, lo que ha intensificado la demanda de agua potable en los hogares y exacerbado la crisis hídrica en la región. De acuerdo con registros climatológicos, la temperatura media anual en Oaxaca ha pasado de 29.7 grados en 2013 a 31.6 grados en 2023, reflejando un incremento sostenido debido al cambio climático y la urbanización descontrolada.

El impacto de este fenómeno ha sido notable en la demanda de agua potable, ya que las olas de calor han generado un mayor consumo en los hogares, donde la gente busca hidratarse con más frecuencia y usa agua para refrescarse. Sin embargo, el suministro de agua en Oaxaca ya era limitado antes del incremento de temperatura, por lo que el aumento en la demanda ha agravado aún más el problema. Actualmente, solo 1 de cada 10 habitantes tiene acceso regular al servicio de agua potable en la ciudad.

A esto se suma el problema de la infraestructura hídrica obsoleta. La red de distribución de agua en Oaxaca tiene entre 30 y 40 años de antigüedad, lo que ocasiona fugas constantes y dificulta la correcta distribución del recurso. Según datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en algunas zonas del Valle de Oaxaca se pierde hasta el 40% del agua potable debido a fugas y desperdicio.

Especialistas advierten que los mantos acuíferos que abastecen a más de un millón de personas en los Valles Centrales podrían agotarse en un plazo de 15 a 25 años si no se implementan medidas urgentes para la conservación y el manejo eficiente del agua.

Ante esta situación, diversas organizaciones ambientales han propuesto estrategias para mitigar la crisis, como la reforestación de cuencas hidrológicas, la rehabilitación de sistemas de captación de agua de lluvia y la modernización de la infraestructura de distribución. No obstante, los expertos subrayan que la solución también debe incluir una reducción en el consumo doméstico y un mayor control sobre la extracción de agua para actividades industriales y comerciales.

Mientras tanto, los habitantes del Valle de Oaxaca enfrentan cada vez más restricciones en el suministro de agua potable, lo que refleja la urgencia de adoptar soluciones sostenibles para garantizar el acceso al vital líquido en el futuro.