Ciudad de México.- Durante su concierto gratuito la noche de este viernes en el Zócalo capitalino, el cantautor cubano Silvio Rodríguez se unió a las protestas por la masacre estudiantil de “El Halconazo”. Fue una velada muy esperada con un poco de lluvia que no asustó ni un poquito al público que se mantuvo estoico coreando las canciones del trovador, en una Plaza de la Constitución repleta.
Este concierto se realizó en una fecha bastante significativa, elegida como parte de la conmemoración del 51 aniversario de “El Halconazo”, ya que cada 10 de junio el pueblo mexicano recuerda desde 1971 esta fecha como un día de luto nacional.
De acuerdo con información de Proceso, primeras horas de la mañana del viernes, Silvio Rodríguez Domínguez, recibió las “Llaves de la Ciudad” y un diploma de “Huésped Distinguido” de manos de la jefa de gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum. “Al caer la tarde fue avanzando la gran marcha convocada por el Comité 68 conmemorando la matanza del “Jueves de Corpus” con un mitin en la Plaza de la Constitución.”
Fue al anochecer cuando la multitud se fue congregando en el Zócalo, habiendo personas que hicieron filas desde el medio día, aguantando el sol, el hambre y el notorio cansancio, esperado con ansias el espectáculo musical encabezado por el veterano representante de la llamada Nueva Trova Cubana.
En esta ocasión, la agrupación cubana rindió tributo al cantautor habanero Vicente Feliú, fallecido el año pasado, Silvio acompañándose de su hija Malva Rodríguez como invitada especial cantaron “Créeme” y “No es fácil”. El espectáculo continuó al ritmo de “Yo te quiero libre”, “Días y flores”, así como “Danzón para la espera”, de sus recientes obras.
A medio concierto el cantautor se empatizó con la matanza estudiantil, diciendo: “Sepan que estamos sensibilizados con el pueblo de México…”.
Consiguiendo la respuesta masiva del público: “¡10 de junio, no se olvida!”.
Ya a unos minutos de finalizar su intervención, el trovador cumplió los deseos de “¡otra, otra más!” y cantó la clásica y aplaudida “Ojalá”, “Jugábamos a Dios”, luego “El reparador de sueños” e “Historia de las sillas”, cerrando así este concierto tan emotivo al rededor de las 23:15 con un zócalo alegre y satisfecho.